Los fondos europeos apenas crean empleo en el turismo rural gallego

GALICIA

15 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La promoción del turismo rural ha absorbido hasta ahora en Galicia casi uno de cada dos euros de los fondos europeos destinados al desarrollo y modernización del campo. Pero pese a ese intenso apoyo a través de planes como los Leader, el turismo rural está teniendo una traducción cuestionada en cuanto a la generación de alternativas económicas de peso. De hecho, Galicia es una de las cuatro comunidades españolas donde los establecimientos hosteleros rurales han propiciado la creación de menos empleo. Solo Cantabria, Madrid y Baleares no han conseguido superar los 0,57 empleos que de promedio han generado en Galicia sus 588 casas de turismo rural, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La media estatal no es mucho más halagüeña, pero mientras Galicia se sitúa ocho décimas por debajo de ese nivel, Asturias, Aragón, Navarra, País Vasco y La Rioja se acercan por lo menos a un empleo por cada casa, a pesar de ser también comunidades del norte peninsular y contar por ello con un alto índice de turismo estacional. La dedicación al sector hostelero como segunda actividad de grupos dedicados a la agricultura la implicación en su desarrollo de familiares e incluso la picaresca en el uso particular de algunas casas subvencionadas han incidido, según los expertos, en ese bajo aprovechamiento laboral en Galicia.

Demanda limitada

Pero si el empleo no ha sido uno de los frutos propiciados por las ayudas europeas en el sector del turismo de campo gallego, donde se llega a apuntar que el 57,9% de los establecimientos no han creado ningún puesto de trabajo, tampoco sobresale Galicia en el grado de ocupación de las habitaciones de sus negocios rurales.

Solo siete autonomías están por debajo de la demanda que registra cada habitación gallega, volviendo a quedar en este caso 0,64 puntos por debajo de la media estatal, que lidera Baleares, seguida del País Vasco y Cantabria, según el INE.

La falta de oferta complementaria a las casas gallegas, de atractivos de ocio en sus entornos e incluso ubicaciones no muy acertadas, al carecer de una mínima tradición turística, son apuntadas desde la propia Xunta como probables condicionantes del limitado desarrollo económico que estaría propiciando el turismo rural, pese a pasar de 277 casas en el año 2000 a 588 en la actualidad. Castilla-La Mancha, con 2.944 casas, encabeza el ránking de infraestructuras de turismo rural.