El temporal dejó ráfagas superiores a los 100 km/h en toda la costa

La Voz

GALICIA

El helicóptero «Pesca 2» rescató a los cuatro tripulantes de un yate entre olas de siete metros de altura

14 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Galicia vivió ayer el primer temporal importante del otoño. Una profunda borrasca, situada al oeste de Irlanda, asociada a un frente frío muy activo trajo a la comunidad cuantiosas precipitaciones, fuertes vientos y tormenta con aparato eléctrico. La ráfaga de mayor intensidad quedó registrada en las horas centrales del día en Vimianzo: 145 kilómetros por hora. Casi una veintena de las estaciones de MeteoGalicia superaron los 100 kilómetros por hora, principalmente en la franja atlántica y A Mariña lucense, además de la alta montaña de Ourense.

En consecuencia, fueron las zonas del litoral las que acusaron de una forma especial el mal tiempo. La mayoría de la flota permaneció amarrada y, en aquellos sitios donde sí salió a faenar, como los arrastreros con base en Celeiro y Burela, lo hicieron cerca de la costa y regresaron a puerto antes de lo habitual. Peor suerte corrieron los cuatro tripulantes de un yate francés que tuvieron que ser rescatados por el helicóptero Pesca 2. El Jacct se quedó a la deriva a 150 millas al norte de Estaca de Bares, entre olas de siete metros. Los servicios de salvamento británicos, a quienes corresponde el control de esa zona, solicitaron ayuda y respondió el Pesca 2 desde Celeiro, donde depositaron a los tripulantes sanos y salvos. En Camariñas, fueron los marineros los que ayudaron a la tripulación de otro yate, una pareja de habla inglesa, a asegurar su barco, aunque coincidiendo con la pleamar rompió amarras y acabó varado en la playa de Area da Vila. En Corme, los daños fueron otros: el temporal hundió dos bateas de mejillón, con 120 toneladas.

Las ciudades también notaron los efectos del viento, que derribó contenedores, vallas de obra y las ramas de algunos árboles. En Padrón, una rama cayó sobre el alcalde, Camilo Forján, que necesitó siete puntos en la cabeza. En Oleiros, se desprendió parte de la cubierta de la piscina de Perillo, de reciente construcción. Nadie resultó herido. También resultó ileso el trabajador que transporta a los obreros que construyen el puente del AVE sobre el río Ulla, al volcar su lancha. En A Coruña, tres vuelos de Sevilla, Madrid y Barcelona, respectivamente, no pudieron aterrizar y fueron desviados a Santiago y Avilés.