En plena crisis, Oporto está restando clientela a Galicia.
-¿Cómo ve la competencia de Oporto: dura, voraz??
-Es una competencia como otra cualquiera. Y no es malo que exista, simplemente nos obliga a ser mejores: a dar mayor calidad, a ofrecer precios más competitivos, a explotar los recursos de los que disponemos de la manera más adecuada, a difundir una visión de nuestras infraestructuras que atraiga pasajeros de la zona?
-En Oporto, uno de cada diez clientes es gallego. ¿Sucede aquí a la inversa?
-No lo sé, pero trabajaremos para que aquí los portugueses sean, de cada diez de nuestros clientes, no uno, sino dos. A través del comité de rutas haremos lo que haya que hacer para aumentar los tráficos en Galicia.
-Este año solo crecen tres de los 39 grandes aeropuertos: Santander, Reus y Santiago. Y todos gracias a las «low cost». ¿Son el futuro?
-Desde luego, son el presente. ¿El futuro? Eso no me atrevo a pronosticarlo. De lo que no hay duda es de que las compañías tendrán que competir en un mercado muy difícil, ajustando sus costes. Incluso las tradicionales deberán parecerse en muchos aspectos a las de bajo coste.
-La Xunta proyecta darles 4,5 millones en el 2010. ¿Le parece dinero suficiente?
-Todo lo que sea apoyar el tráfico en Galicia me parece bien. Acerca de sumas concretas, es la Xunta quien debe decidir lo que considere oportuno. No me compete.