Objeta que la ex ministra no firmó en plazo el convenio de los 2.100 millones necesarios para la conexión con Galicia
09 abr 2009 . Actualizado a las 03:50 h.La historia del desencuentro entre Touriño y Magdalena Álvarez tuvo ayer un epílogo amargo. Después de cuatro años maquillando con respeto institucional su contrariedad por los incumplimientos de la ex ministra de Fomento con Galicia, el presidente en funciones esperó ayer a su última comparecencia ante la prensa para pasarle factura por dejar «no caixón» los proyectos de los nueve tramos pendientes del AVE gallego.
Touriño llegó con ánimo de desquitarse y ni siquiera necesitó una pregunta específica sobre la gestión de Álvarez. Bastó una interpelación a propósito de la remodelación ejecutada por Zapatero en su Gobierno para presentar a José Blanco como «a mellor garantía para poder cumprir con Galicia», y materializar lo que su predecesora en Fomento dejó «no caixón». El presidente saliente aludió a los nueve tramos que restan del acceso ferroviario de alta velocidad, entre Zamora y Ourense. «Sabemos que estaban nun caixón e que con Blanco sairán do caixón para ser licitados e contratados», subrayó Touriño.
Esos tramos suman hasta dos años de paralización, como sucede en los tres que corresponden al eje Zamora-Lubián. De los seis restantes, entre Lubián y Ourense, los dos primeros (Lubián-Vilavella y Vilavella-Vilariño de Conso) tienen los proyectos finalizados desde junio del 2008, por lo que las máquinas podrían llevar meses trabajando. Los proyectos de los otros cuatro tramos, entre Vilariño de Conso y Taboadela, también deben estar rematados, como se deduce de la queja de Touriño.
Incumplimiento preelectoral
El jefe del Ejecutivo en funciones incorporó a su reprobación de la ex ministra el compromiso incumplido de la firma del convenio entre Fomento y la Sociedad Estatal de Infraestructuras del Transporte Terrestre (SEITT) que debe garantizar la inyección de 2.100 millones de euros para ejecutar las obras de esos tramos pendientes en el acceso del AVE. Touriño recordó con intención que ese convenio había sido comprometido para el primer trimestre, lo que parecía apuntar a su firma antes de las autonómicas. De hecho, en el PP contaban con que el PSOE jugaría esa baza ante los comicios del 1 de marzo. Pero el mayor escollo financiero del AVE gallego es la ausencia de fondos europeos, con los que sí cuentan el resto de líneas en España.
Sin valorar la vigencia del calendario político que fija la llegada del AVE para el 2012, Touriño insistió en que lo más importante ahora es «que se cumpra a palabra dada e se acaden os obxectivos temporais».