GASP, el nuevo prototipo del rural: «Gallego, Aldeano y Suficientemente Preparado»

La Voz

AGRICULTURA

Fernando Álvarez (38), conoce al dedillo la historia de la casa en la que nació y que acumuló distintas peripecias en los 150 años que lleva en pie. Su sueño es recuperarla como fue alguna vez, una explotación de 80 hectáreas y con sesenta braceros a mediados del siglo XIX. «Yo me crié aquí, con mis padres, que tenían ocho vacas y la típica economía de supervivencia». Fascinado por la historia de la casa, Fernando se formó en el campus de Lugo con la idea de emplear sus conocimientos en su sueño que, a estas alturas, va por buen camino.

Por la finca, con unas increíbles vistas al río Bibei, deambulan 200 ovejas y 30 vacas. Once hectáreas están dedicadas al vino, amparado en la denominación Ribeira Sacra y tiene otras catorce en fase de recuperación, aparte de otros planes en marcha de aprovechamiento forestal: «Aquí no se pueden tener 50 vacas, es antieconómico porque el terreno es diverso. Cada tierra debe tener su producción y cada cosa estar en su sitio». Los últimos proyectos son acondicionar un aula divulgativa sobre el vino para que la gente vea el proceso y crear una pequeña fábrica de quesos: «No hago esto por dinero, porque ganaría mucho más y más fácilmente como perito agrícola. Lo hago porque quiero demostrar que es posible vivir aquí. Es mi pequeña contribución para que el mundo rural no desaparezca». Hace seis meses que él y su mujer han tenido su primer hijo. Los viajes al hospital (una hora y cuarto hasta Valdeorras) tampoco lo arredraron: «Los servicios son los que son, pero algún día tendremos algo mejor. Lo que está claro es que si cierro esto, nunca llegarán hasta aquí».

El entusiasmo con el que Fernando planea y trabaja le ha valido más de un premio y la consideración de muchos, que lo ven como el prototipo deseado del nuevo gallego que vive en el rural: apegado a sus raíces pero con la preparación suficiente como para sacar lo mejor de ellas.