En general, las escuelas infantiles en Galicia están a tope y faltan más plazas. Sobre todo, coinciden la gran mayoría de los concellos, en el tramo educativo de 1 a 2 años y en el horario de mañana. Los niños de este grupo son los que lo tienen más difícil para conseguir un puesto, mientras que en las aulas de los bebés, de 0 a 1 años, son las que disponen de más margen de maniobra. La mañana es también el turno más solicitado ya que coincide con el horario de trabajo de los padres y es el que les permite conciliar su vida laboral y familiar. En el turno de tarde, de hecho, no suele haber problemas para encontrar plaza.
Pero como habitualmente sí hay dificultades para franquear la entrada de una guardería pública hay padres que recurren a otras vías. Desde aquellos más previsores que presentan solicitud en algunas escuelas antes de que su hijo haya nacido (aunque no valdrá de nada si no nace antes de que finalice el plazo de matrícula), hasta los que, desanimados ante las listas de espera, ni siquiera llegan a realizar la preinscripción de sus pequeños en una escuela infantil de titularidad pública. Muchos optan directamente por acudir a los centros privados (con unas 8.600 plazas en Galicia), que pueden suponer un desembolso mínimo para las familias de entre doscientos y trescientos euros.
Centros con vacantes
Sin embargo, aunque escasean los puestos públicos, lo cierto es que hay concellos en los que no se llegan a cubrir todas las vacantes que se ofertan. Es el caso de la galescola de Boiro, que tiene 74 y que de momento solo ha cubierto 51. Al parecer, la guardería apenas lleva un año abierta y a los padres boirenses les cuesta cambiar a sus hijos de centro temiendo que no se adapten. También hay bastantes plazas libres en la escuela municipal de Camariñas (33 de 63 puestos) y en las galescolas de Ponteceso (30 de 62) y Zas (12 de 30).