Una joven de Muros, herida tras volcar con un tractor, se arrastró 300 metros para pedir auxilio

José Manuel Sande

AGRICULTURA

La muchacha estaba sola y no tenía cobertura en el móvil para conseguir ayuda

10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Una joven de Muros, Tamara O.??A., resultó herida al volcar sobre ella el tractor que conducía. El aparatoso accidente se produjo en una zona poco transitada y en la que no hay cobertura en los teléfonos móviles, por lo que la muchacha, que no podía ponerse en pie, tuvo que arrastrarse 300 metros para pedir auxilio. La joven, que fue trasladada al Hospital Clínico de Santiago en helicóptero, permanece ingresada en el complejo sanitario con diversas contusiones y rotura de huesos de la cadera, según fuentes de la familia.

Poco después de las siete de la tarde del viernes se producía el vuelco del tractor en la localidad de Pando, en la parroquia muradana de Torea. Al volante, iba Tamara O.??A., que pretendía cortar y transportar hierba fresca para un par de terneros que tiene la familia. Los padres y el hermano de la joven trabajan fuera de casa, por lo que Tamara se dirigió sola hacia un prado próximo a su vivienda cuando el tractor se salió del camino dando un vuelco completo.

En un intento por evitar que la máquina, un Ebro de 65 caballos, la aplastara, la joven saltó, con la fatalidad de que el vehículo volcó sobre ella. Una de las ruedas grandes la golpeó, causándole lesiones en la cadera, pero, afortunadamente, el tractor recuperó su posición, hecho que evitó que la conductora quedase atrapada.

Incomunicada

La joven, al percatarse de la gravedad de sus heridas, intentó comunicarse con su familia por medio de su teléfono móvil, pero en la zona no había cobertura. Por ello, y ante la imposibilidad de ponerse de pie, se arrastró por el matorral unos 300 metros, hasta que consiguió que su teléfono estuviera operativo.

Tendida en una pista, y soportando grandes dolores en las piernas y la cadera, y con algo de sangre manando de su boca que le hizo temer la posibilidad de haber sufrido alguna lesión interna, llamó a su madre y también a los servicios sanitarios. En ningún momento llegó a perder la consciencia, pero durante la hora que pasó sola, desde que se produjo el siniestro hasta que llegaron los servicios de emergencia, la joven temió lo peor, según afirmaron sus allegados.

La chica cursa estudios secundarios en el instituto muradano de As Insuas, pero era habitual que, fuera del horario lectivo, ayudase a sus padres en las faenas agrícolas. Un tío de la muchacha afirmaba ayer que su padre le tenía prohibido utilizar el tractor, especialmente cuando se encontrase sola. Asimismo, este familiar aseguró que no era una inexperta a los mandos del vehículo agrícola, y recordó que, incluso en una ocasión, ella le remolcó en una zona muy cercana a donde se produjo el vuelco el viernes.