«Touriño no fue capaz de ganar unas elecciones, y Fraga tenía 82 años»

GALICIA

El líder del PPdeG afirma que el eventual adelanto electoral «certifica la incapacidad de la Xunta para resolver la crisis»

10 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Alberto Núñez Feijoo accede a hacer balance de la legislatura cuando parece que existe la posibilidad de un adelanto electoral. No obstante, la reciente reunión entre Touriño y Zapatero también es blanco de sus críticas. «Cada vez que Touriño tiene un problema de desprecio con un ministro acude a la Moncloa. Eso es malo, porque a la Moncloa hay que ir con los problemas cerrados».

-¿Se cumplen los acuerdos de estas entrevistas?

-En el primer encuentro quedaron en que el AVE atlántico y la autovía del Cantábrico estuvieran en la primera legislatura de Zapatero. Ya estamos en la segunda y el eje atlántico se acabará en el 2013 y la transcantábrica sigue en obras. En el segundo, que el AVE esté finalizado en el 2010. Ahora ya se emplea el término ''horizonte'' para las fechas, que como su nombre indica es algo que nadie puede alcanzar, pues siempre hay un horizonte nuevo. En el tercero se pedía levantar el veto a los astilleros de Ferrol-Fene y que la Ciudad de la Cultura fuera un proyecto de Estado. Seguimos con el veto y del Gaiás solo sabemos lo que se le ha dado a la Expo de Zaragoza. Esto obedece al escaso peso político de Touriño en la política nacional y al escaso interés del PSOE por Galicia, algo endémico, porque es un territorio en el que no gana y donde su máxima aspiración es que el PP no tenga mayoría suficiente.

-Pero José Blanco es gallego y el segundo de a bordo en el PSOE. ¿No ha cambiado esa relación con Galicia?

-Eso se haría si estuviese él.

-Pero Blanco sigue de cerca la política gallega y parece que ha recomendado un adelanto electoral a otoño.

-Las elecciones serán en primer lugar cuando a Touriño le interese, en segundo lugar cuando a Touriño le interese y en tercer lugar cuando le interese al PSOE. Sí puedo decir, porque lo sé, que Blanco dijo que quiere que se adelanten. Esta razón es muy poderosa y esperaremos a ver qué ocurre. Que se hable desde hace meses de adelanto electoral es un síntoma muy claro de que este Gobierno no ilusiona. Cuando aún queda un año de legislatura, el simple hecho de hablar del adelanto es la certificación de la incapacidad de la Xunta para resolver la crisis.

-Usted es el único candidato de los tres que se presentará por primera vez. ¿Cómo se enfrenta a estas elecciones?

-Nosotros sabíamos que había crisis desde hace tiempo, como todo el mundo salvo el Gobierno. Se puede engañar una vez a la gente, pero no por mucho tiempo. Touriño nos ha engañado una vez siguiendo la estela de Zapatero negando la crisis. Con el tobogán económico en el que estamos sabemos que el PSOE puede intentar la segunda manipulación: adelantar las elecciones para que los ciudadanos no se percaten de que este Gobierno no tiene soluciones ante la crisis.

-Mi pregunta anterior iba más orientada a saber si el electorado del PP le ha internalizado a usted como líder tras la impronta que dejó Fraga.

-Hay un nivel altísimo de fidelidad de voto al PP. Yo creo que hemos aguantado muy firmes el llevar un gran trasatlántico en una tormenta que es la oposición, un trasatlántico que navegó durante veinte años en aguas tranquilas y, de repente, con las dificultades de viraje que tiene un barco de ese tonelaje, ha aguantado el temporal de la oposición y la inmensa mayoría de la tripulación está en el barco. Por tanto, estoy persuadido de que el diputado que nos dé la mayoría puede caer. Hoy por hoy, el único partido que puede sacar mayoría absoluta en Galicia es el PP.

-Quizás la tripulación siga en el barco porque la derrota no fue catastrófica.

-Es que no fue una derrota, fue una gran victoria.

-Victoria en las urnas, pero derrota parlamentaria.

-Sí, pero lo que quiero decir es que alguien como Touriño no fue capaz de ganar unas elecciones, y Fraga tenía 82 años. El BNG tuvo un descalabro electoral que lo convirtió en la última fuerza política después de ser la segunda, pasando de 17 escaños a 13. Lo cierto es que el PP lo que tenía era que saber que en política no se está solo para gobernar, en política se está para hacer política. Saber que los despachos oficiales a veces son menos importantes que la calle. Y que un partido tiene que oxigenarse pasando alguna temporada reflexionando, reorientando sus estrategias, rejuveneciendo a la plantilla para después volver al Gobierno si los gallegos quieren. Esto lo hemos hecho con razonable humildad.