«El Gobierno tiene que garantizar los servicios y eso no es caridad»

GALICIA

A las puertas del undécimo congreso del PSdeG, el jefe del Ejecutivo no descarta afrontar un tercer mandato y admite que es muy ajustada la fecha del 2012 para el AVE

20 jul 2008 . Actualizado a las 02:08 h.

La fama de puntilloso y comedido acompaña siempre a Emilio Pérez Touriño (59 años), que quizás por timidez es de esas personas a las que incluso la naturalidad le viene forzada. Es jueves 17. La tarde escapa en Monte Pío y los colaboradores del presidente de la Xunta ansían ya unas hora de asueto, mientras comentan el gesto del jefe -puede que natural, puede que forzado- de almorzar al mediodía con la tropa de funcionarios de San Caetano un menú de 6,20 euros. Habla de esas sensaciones, de la gente, de la financiación y del AVE.

-Zapatero lo tranquilizó hace unos días diciéndole que leía sus cartas sobre el AVE. ¿Lo llama alguna vez o solo tienen una relación epistolar?

-Hay veces en que conviene reiterar por escrito lo que decimos verbalmente, pero, hombre, tengo una relación muy fluida con el presidente, en las ideas, los valores, en la confianza personal tejida ya años atrás, pero él es presidente de España y yo de la Xunta, y creo que es bueno que tengamos una relación formalizada y en algún momento he estimado transmitirle por escrito la necesidad de que las infraestructuras avancen a la velocidad señalada.

-Pronto lo recibirá en La Moncloa. ¿Que le dirá?

-Considero irrenunciable tener un objetivo temporal para el AVE y se llama el 2012. No podemos dejar de levantar el pie del acelerador ni un segundo, y necesitamos que ese compromiso presupuestario del 8% lo sigamos manteniendo en los años siguientes. De eso le hablaré, del AVE y de la financiación autonómica.

-¿No cree que la crisis económica colisionará con el tren?

-No, aunque resulte paradójico, porque para salir de la situación de dificultad económica el Gobierno debe aportar un mensaje potente de confianza, compensando los déficits que puede haber en el sector privado. Por tanto, la inversión en el AVE es estratégica y Galicia no debe temer ir en esa dirección. Estamos justos, lo sé, en el borde para que el AVE llegue en el 2012, pero no vamos a renunciar a ese plazo.

-Las autovías probaron que los plazos pueden reventar en pedazos, esa memoria pesa entre los gallegos...

-Y no dejo de entenderlo. Con [el ministro Josep] Borrell me tocó ejecutar las autovías gallegas y el caso es muy similar. Se firmó un convenio para concluirlas en 1995 y siempre dije que sin cifrar ese objetivo, las autovías no estarían en servicio en el plazo logrado [del 2002]. Por eso, tener un objetivo es irrenunciable, es un dique de contención contra cualquier tentación.

-El paralelismo nos llevaría mucho más allá del 2012.

-El paralelismo es solo conceptual. Con las autovías se firmó un papel en blanco, sin proyectos. En cambio, el desarrollo del AVE está avanzado y nos queda solo el hueco entre Zamora y Lubián. Si conseguimos que se licite en el 2009, tendremos tiempo suficiente para ejecutarlo. El próximo año será decisivo.

-¿Le gusta la foto que muestran las balanzas fiscales?

-Las balanzas son un instrumento que aportan una información muy parcial. Estoy convencido de que a los gallegos no les sorprendió su resultado, porque reflejan que hay comunidades con más renta y que Galicia todavía es región objetivo convergencia. Lo que muestran es que hay un Estado redistribuidor de riqueza, porque así lo dice la Constitución que nos hemos dado, no sé si son verdades del barquero, pero es así. En cualquier caso, no deben influir en la financiación autonómica.

-¿Le choca que el BNG pinte una Galicia autosuficiente?

-No voy a entrar en eso, el nacionalismo siempre ha tenido una visión del país que es propia, pero lo importante es que coincidimos hacia dónde queremos ir, que es a mayor financiación y más autonomía.

-¿Cómo valora que Solbes no compute la dispersión en su propuesta de financiación?

-Es preocupante, dice que los recursos adicionales tendrán que ver con la población, sin hablar de dispersión o envejecimiento. Yo añadiría que hay que relacionarlos con las características de esa población.

-Él no lo descarta, pero lo supedita a que haya consenso...

-Y hace bien, pero el consenso tendrá que ser para todo, no solo para computar la dispersión.

-Felipe González agradecía la ayuda alemana cuando inauguraba grandes obras. ¿No debería usted hacer lo mismo con Cataluña cuando corte la cinta de la autovía de O Salnés?

-No es así, son los ciudadanos los que pagan los impuestos, no los territorios, y el Estado tiene la obligación indeclinable de garantizar la igualdad en la prestación de servicios. Y esto no es caridad. No hay que poner fronteras dentro de España, porque dentro de Galicia también podríamos hacer balanzas fiscales, para ver que desde A Coruña se financia a Ourense, pero ese no es un buen camino.

-¿Cómo valora la posibilidad de aspirar a un tercer mandato tras las autonómicas?

-Queda un poco lejos eso, ¿no? Me cuesta mucho levantar la vista cuando quedan aún tantos años por delante.

-¿Pero no lo descarta?

-

Todas las posibilidades están abiertas en mi compromiso político con Galicia, pero estoy convencido de que sabré echarme a un lado para que se produzca renovación y cambio si es la mejor decisión para el partido.