Los trabajadores dicen que defienden sus empleos, y el empresario, sus inversiones
17 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Los trabajadores de la mina de cuarzo de Serrabal (Boqueixón-Vedra) mantenían ayer el retén de guardia permanente en varios accesos a la zona, que previsiblemente se intentará ocupar para iniciar los primeros trabajos del tramo del eje de alta velocidad Santiago-Ourense. Los trabajadores, no más de doce en el retén a la vista, reconocen la coincidencia de intereses entre el propietario de la concesión y los trabajadores, que no es otro que promover un cambio de trazado para salvar la totalidad de la mina. Pero esta coincidencia no implica que las razones sean exactamente iguales, puntualizan los trabajadores. Aseguran que mientras ellos intentan salvar sus puestos de trabajo, Villa Mir quiere salvar su explotación y sus inversiones en las plantas de Sabón, Cee y Dumbría.
Los trabajadores están seguros de que las obras supondrán, ya desde el inicio de los movimientos de tierra, el cierre de parte de la mina. Concretamente, los bancos cero y uno, situados junto al punto por el que saldrá el túnel del AVE. En la mina de Boqueixón trabajan directamente treinta personas, pero hasta un centenar más de empleos indirectos estarían en el aire, dicen los sindicatos en referencia a todos los camioneros autónomos que ayer se afanaban en cargar cuarzo.
A pie de mina, los trabajadores aseguran que mantendrán activos los retenes de control y que no se marcharán «ni de noche ni de día», como puede comprobarse por la presencia en el entorno de varias tiendas de campaña.
Por la noche quedan menos trabajadores, pero están conectados telefónicamente ante la posibilidad de que las máquinas quieran tomar la mina aprovechando la oscuridad o las primeras horas de la mañana. Por el día, los trabajadores se turnan y acuden a los retenes dependiendo de los turnos de trabajo.
¿Por qué están tan seguros de que la mina no sobrevivirá al AVE? Primero porque la pista de acceso al banco más productivo fue expropiada, por lo que entienden que quedaría cortado el acceso. Por otro lado, porque aseguran que la veta se introduce bajo el terreno por el que pasará el tren, lo que supondrá un riesgo de derrumbes que impedirá, según los trabajadores, realizar voladuras incluso aparentemente alejadas.
Cuarzo de gran pureza
En el banco uno, donde se encuentra cuarzo de gran calidad y casi puro (carece de fósforo y boro) para ser destinado a la fabricación de silicio empleado en las placas solares, la extracción era ayer constante y solo se detenía la carga de camiones para realizar las voladuras.
«Como se van a realizar voladuras en la montaña junto al AVE, no solo pueden caer piedras sobre el tren, sino que pueden producirse grietas bajo la vía». Tampoco se creen el compromiso de que se establecerá una zona de seguridad de cien metros. «Se trata de vetas, ¿quién asegura que una explosión no afectará al terreno varios metros por debajo del tren? La veta se mete dentro del terreno del tren», comentan.
Los cálculos realizados por los trabajadores hablan de 146 millones de toneladas de cuarzo que no podrán ser extraídos de la totalidad de la concesión administrativa. En la parte de la mina que cuenta con permiso prorrogado de extracción, los mineros calculan que se quedarán sin extraer seis millones.
En opinión de los trabajadores de Serrabal, el trazado alternativo supondría un menor impacto ambiental, obligaría a tirar dos casas que son «las mismas» que se tirarían con el trazado actual y, lo que los trabajadores consideran más importante, permitiría mantener activa la totalidad de la explotación de cuarzo.
Transformación
En palabras de Florentino Castro, del comité de empresa, el AVE también pondría en peligro la planta de Sabón, donde se transforma el cuarzo en silicio solar. Los trabajadores llamaron ayer la atención sobre el hecho de que Villar Mir recibiera una fuerte subvención pública para I+D+i , que se invirtió en preparar un sistema de producción de silicio solar. Pero auguran que el empresario madrileño se llevará las plantas de transformación a otro sitio al carecer de la materia prima en Galicia.