Los dos autores de la muerte del ourensano en Caracas lo seguían desde hace días para secuestrarlo

Isoliett Iglesias

GALICIA

17 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La comunidad gallega en Venezuela se ha vuelto a enlutar. Esta vez con la muerte de Francisco Caldas, el comerciante de 59 años asesinado el martes de la semana pasada por dos hombres que intentaban secuestrarlo. Caldas era un objetivo porque era un empresario.

Por eso los investigadores de la división contra homicidios de la policía científica venezolana sospechan que los dos autores del crimen habían seguido durante días al comerciante natural de Ourense. Examinaron sus rutinas para saber cuál era el mejor día para secuestrarlo.

Y el pasado martes lo era. Por eso lo atacaron ese día, justo frente a la ferretería Mexca, que compartía con dos socios y que está ubicada en Los Cortijos, una urbanización levantada hacia el este de la capital. Según establecieron los detectives, el tiro que le segó la vida al emigrante no fue intencionado, sino que en medio del forcejeo, uno de los asaltantes no controló su arma, que se presume que estaba sin seguro, y se disparó. El propósito era secuestrarlo para obtener un rescate, no matarlo.

La policía llega a esa conclusión después de establecer que en la zona de Los Cortijos operan dos bandas de delincuentes que se dedican al secuestro, tanto el tradicional como el exprés. Ambos grupos son de Petare, un barrio creado hacia el este de la capital y considerado el más grande de Latinoamérica.

Estas dos bandas se reparten el sector y sus víctimas suelen ser comerciantes de la zona. Su fuerte, según explicaron fuentes policiales, es el secuestro exprés, pues no tienen la logística suficiente para mantener en cautiverio a una persona por más de uno o dos días.

De hecho, se cree que a los secuestrados los llevan a algunos de los sectores de Petare. Allí los introducen en una chabola y quedan bajo vigilancia hasta que se logra el pago del rescate por parte de las familias, lo que suele suceder en pocas horas. Luego, liberan a su víctima. Durante el período de negociación las amenazas de muerte son muchas y muy fuertes. Así presionan a las familias para que paguen.

Los investigadores trabajan con los dibujantes de la policía para hacer los retratos según las informaciones de los dos únicos testigos que vieron a los asaltantes.

Este último suceso mantiene en vilo a la colectividad gallega en Venezuela. En el espacio aproximado de un año fueron asesinados tres emigrantes gallegos que estaban completamente integrados en el país sudamericano y que habían creado negocios y empresas. Se trata de Jorge Cachaldora, Francisco Pereiro y Francisco Caldas.

Todos liberados, menos uno

Pero los mayores ataques a los emigrantes que han desarrollado su vida en Venezuela vienen por medio de los secuestros. Desde mediados del 2007 se conocieron hasta seis raptos de empresarios gallegos. Todos fueron liberados, mediante el pago del rescate o por la acción policial. Todos, menos Raimundo Reinoso, del que no se sabe nada desde el pasado mes de febrero.