Trabajos para la comunidad y sin remuneración

La Voz

GALICIA

Cuando era niño, Antonio aprendió las cuatro reglas en la escuela que impartía en Louzarela «un veciño ben preparado». Además de brindador, fue matachín de cerdos, hacía zuecos, arados y los ejes de sus carros o de los de los vecinos, oficios todos por los que nunca cobró.

Vive con su mujer y con un hijo soltero, al que ayuda a cuidar una docena de vacas. Conduce, habla del pasado sin demasiada nostalgia y solo le cambia algo la voz cuando relata un homenaje que le dieron Xosé Luis Foxo y un montón de amigos.