La calidad de los últimos años, prioridad de la geriatría

La Voz

LUGO CIUDAD

09 feb 2008 . Actualizado a las 20:58 h.

El gran desafío para la geriatría no es tanto alargar la vida de los ancianos como mejorar la calidad de sus últimos años. Lo dice Fernando Veiga Fernández, vicepresidente de la Sociedad Española de Geriatría y responsable de estos servicios en el hospital Xeral-Calde de Lugo. «O reto da xeriatría non está nos de cen anos, hai moito que facer antes. Temos que procurar que neses catro, cinco ou seis anos de vida últimos sexan o máis independentes posible e, cando falamos disto, referímonos por exemplo a que non haxa que comer por unha goma. Non se trata de durar ata os 93 en vez de 91 anos, senón de levar ben o tempo que se viva».

Pero reconoce que generalmente la alternativa de morir joven no la quiere ningún anciano. Y también la importancia de ser conscientes cuando existe una buena base genética en la familia. «Se os teus pais chegan a idades avanzadas, xeneticamente sen enfermidades, iso hai que coidalo. E estamos falando incluso de referencias de xente que en tempos chegou aos 90 anos, cando a esperanza de vida era menor ca de agora», argumenta Veiga.

Un accidente de joven o caer en hábitos de riesgo cardiovascular pueden dar al traste con una longevidad posible, aunque en opinión de este especialista los ancianos gallegos no están en desventaja respecto a los de otras comunidades de España en cuanto a la influencia de factores climáticos. Las artritis influyen más en la calidad que en el propio recorrido de vida. Y los problemas de hipertensión, diabetes, próstata o demencias ya no copan los programas de los congresos médicos. La autoestima, el sentido de utilidad, la felicidad, el éxito o la ambición también son aspectos claves a cuidar en la atención a los ancianos. Nunca es tarde para rescatar lo mejor de una vida o para ofrecer un ejemplo brillante que insufle moral colectiva. Como ha hecho María Amelia López Soliño, de Muxía, que a sus 95 años ha ganado un premio al mejor blog en Internet . Aunque no sea necesario subir las siete cumbres más altas del mundo, como ha concluido a los 74 años el escalador Ramón Blanco, originario de Ourol, un municipio que, como otros de la cuerda del Xistral (Abadín o Mondoñedo), sigue dando muchos y recios longevos.