«A Zapatero se le ha subido la Moncloa a la cabeza y se ha olvidado de la gente»

ELECCIONES GENERALES 2008

Rajoy contesta por primera vez en la campaña al presidente del Gobierno y le exige que pida perdón «porque ha engañado a todos los españoles sobre la negociación con ETA»

25 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Mariano Rajoy había intentado cancelar el mitin dominical de Burgos para preparar a fondo el debate de hoy. Pero no. Hay que luchar hasta el último voto. A la luz de lo que se vio ayer, el líder del PP no se arrepintió de cambiar de opinión. Hizo de la necesidad virtud y utilizó al entregado público burgalés para ensayar los pullazos y la «caña» a Zapatero que sus analistas le recomiendan en privado y que esperan los militantes del PP. Ayer, el ex ministro y actual alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio, se lo dijo claro: «Mariano, al debate vete como tú eres, tranquilo pero eso sí, si hace falta, mala leche».

Y minutos después Mariano obedecía. «¡Qué cuatro años nos ha dado este hombre!», dijo sobre Zapatero ante el alborozo de la grada. Tras unos días picando aquí y allá, Rajoy ha cerrado totalmente el foco. Ya no es el PSOE, el Gobierno ni «los socialistas». Para él ya solo existe «Rodríguez Zapatero». Un hombre que, según el líder del PP, además de ser «insensible» ante los problemas de los «currantes» y los parados, «va diciendo que España es la envidia de Europa». «Debe creer que todos viven como él», dijo Rajoy. Y esa desconexión con la realidad demuestra, a su juicio, que al presidente «se le ha subido la Moncloa a la cabeza y se ha olvidado de la gente».

Los asesores oficiales del candidato del PP, y el oficioso gurú Antonio Sola, lo abruman con tácticas y consejos. Uno ellos, que hasta ahora había aceptado Rajoy, era que en la campaña no conteste a Zapatero, sino que hable solo de lo suyo, de «su libro». Pero ocurre que la estrategia del PSOE está desconcertando un poco al PP. «No sabemos a lo que juegan, pero se equivocan», reconoció a los periodistas el jefe de comunicación popular, Gabriel Elorriaga, que esperaba que la campaña socialista fuera algo así como un publirreportaje de los logros del Gobierno o una versión en largometraje de esos cortos en vídeo que produce José Blanco.

De modo que ayer hubo un ligero cambio. Rajoy entró por primera vez a contestar a Zapatero. «Debería pedir perdón porque ha mentido a los españoles cuando dijo que no estaba negociando con ETA y sí estaba negociando», dijo respondiendo al presidente, que había afirmado la víspera en Valencia que no pedirá perdón por haber buscado la paz. «Ha mentido y mucho a los españoles, que al menos deben recibir una disculpa del que ha sido presidente del Gobierno y les ha engañado como lo ha hecho», insistió.

«Champán con el nuncio»

Lanzando de nuevo el cebo en el caladero rival, Rajoy aseguró que con su negociación con ETA Zapatero no solo ha mentido al país, sino que «también ha traicionado al PSOE». El de ETA era el mensaje del día dedicado a la «cabeza». A partir de ahí ya todo fueron misiles lanzados desde el «corazón». Tan a gusto estaba Rajoy con la retahíla de reproches a Zapatero que hasta lo criticó por reunirse con el embajador del Vaticano. «Estuvo 40 días arremetiendo contra los obispos y al final acabó tomando caldo y champán francés en casa del nuncio», afirmó para rematar un argumento según el cual el jefe del Ejecutivo carece de «programa», de «plan» y de «principios» y actúa solo en función de lo que cree que le beneficia. «Si tuvieran algo que ofrecer dejarían de meterse conmigo», concluyó.

En Burgos espera el PP arañar uno de esos escaños que penden de un hilo y que puestos todos en una cesta darían la victoria a Rajoy. En esa ciudad es alcalde el ex ministro Juan Carlos Rodríguez Aparicio. Un señor con aspecto de aburrido bibliotecario pero con una vocación irrefrenable de comediante. A juzgar por sus excelentes resultados electorales, a los burgaleses les agrada su show. Sobre un socialista local al parecer especialmente molesto para el PP dijo que «se llama Briones, así que abstenerse los poetas». Más: «El PSOE pide que se vote con todas las fuerzas, debe ser que están estreñidos». Y así. Hasta Rajoy se pareció contagiarse de ese escatológico estilo tipo Escenas de matrimonio. «Con talante no se va a ninguna negociación, porque al final te dan, y te dan.... Y no digo nada más», soltó el líder del PP. El pabellón se venía abajo.