No queda ni rastro de la torre de homenaje, pero siguen asombrando los enterramientos en roca del siglo IX
11 jun 2010 . Actualizado a las 11:11 h.Eran otros tiempos. La dictadura estaba en pie y la juventud empezaba a hartarse. Cualquier cosa valía para expresar el descontento. Y aquellos seis estudiantes de Santiago que habían acudido a la Fiesta del Vino en Ribadavia en la primavera de 1971 se habían gastado sus ahorros en el viaje y en comer unos bocadillos. Así que cuando en el castillo iba a cantar una famosa de entonces no se lo pensaron: allá fueron. Claro que se llevaron un chasco, ellos y casi dos centenares de personas: había que pagar entrada. Fue la señal de guerra y la avalancha humana intentó entrar en el abarrotado castillo gritando «¡Música para el pueblo!». Lo curioso es que no lo consiguió, sin duda porque el paso por el portón era muy estrecho y los improvisados porteros, en número muy inferior pero a los que no sobraban arrestos, lograron imponerse.
Desde 1470 el castillo de Ribadavia no había vivido otra situación semejante. Entonces los campesinos se alzaron en armas contra Teresa de Zúñiga, quien debía de ser de tomarlas, porque acabó sus días a lanzazos. Luego vino la venganza, claro.
La fortaleza presume de larga historia. Lo que nadie niega es que se levantó sobre un cementerio, ya que allí mismo se conserva una necrópolis de piedra datada entre los siglos IX y XII, con sepulcros antropomorfos excavados en la roca (los más antiguos de todos). Lo que se ve en la actualidad ?¿adónde habrá ido a parar la torre de homenaje?? es de la segunda mitad del siglo XV. En el XVII sus propietarios, los condes de Ribadavia, abandonaron esas frías paredes y se fueron a vivir muy cerca: al palacio de los Condes, en el centro de Ribadavia.
Y del teatro, que en el fondo es la vida, al teatro como ocio: en el interior del castillo hay ahora un auditorio. Ahí se celebra la Mostra Internacional a finales de julio, ya sin avalanchas de estudiantes enojados. Algunas cosas no cambiaron desde 1971. Otras, por suerte, sí. Y ahí está el castillo de Ribadavia como testigo mudo. Y que dure.
CÓMO IR: Ribadavia está entre Ourense y Vigo, mucho más cerca de la primera que de la segunda. Está comunicada con ambas tanto por la vieja carretera (hoy muy poco frecuentada) como por la autovía de las Rías Baixas. El castillo se alza en el casco urbano, justo a la salida al oeste.
COMER Y DORMIR: El más interesante sigue siendo As Chavolas, a pesar de que hay varias posibilidades en el casco urbano. Carretera a Ourense. 988 471 965. Casa A Quinza, turismo rural. A la salida de Ribadavia hacia Ourense. Tres habitaciones dobles, a 64,2 euros. 988 488 022.
DÓNDE DORMIR | PAZO ALMUZARA: DATOS PRÁCTICOS
DIRECCIÓN | Boborás, 32514. Ourense.
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