El BCE recorta al 1 % los tipos pero se niega a comprar más deuda

Pablo Sanguinetti BERLÍN / DPA

ECONOMÍA

Da barra libre de liquidez a la banca y le permite presentar como aval créditos de calidad

09 dic 2011 . Actualizado a las 09:16 h.

El Banco Central Europeo (BCE) acudió ayer a su receta de tipos bajos y más liquidez para salvar el euro y evitar una recesión económica inminente, pero evitó dar el paso más osado que muchos expertos y políticos reclaman: expandir su programa para comprar deuda de países en crisis. Defraudó. También descartó un crédito puente con el FMI para acudir al rescate de países débiles.

En su última sesión del año, que coincidió con la crucial cumbre europea en Bruselas, el consejo de la entidad bajó por segundo mes consecutivo en 25 puntos básicos su principal tasa de interés hasta el 1 %, el mínimo histórico que había tocado en mayo del 2009 tras la crisis financiera desatada por la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers. «Las tensiones en los mercados financieros siguen lastrando la actividad económica en la zona euro y las perspectivas siguen dependiendo de una gran incertidumbre y considerables riesgos», dijo en Fráncfort el presidente del banco, Mario Draghi, al explicar las medidas.

Dos subastas

Draghi anunció un paquete de medidas no ordinarias y por lo tanto transitorias para «garantizar un mejor acceso del sector bancario a la liquidez y mejorar el funcionamiento del mercado monetario europeo». El nuevo paquete prevé dos dos subastas extraordinarias de liquidez a 36 meses, un período inusualmente largo de tres años (actualmente es de uno). Las operaciones serán a tipo fijo y con adjudicación plena. Es decir, el BCE relajará además las garantías que exige a las entidades para poder solicitar esos préstamos, lo que, según Draghi, permitirá que también beneficien a bancos más pequeños. Los activos que pueden aportar los bancos para acudir a la subastas son las titulizaciones con calificación A, y temporalmente, a partir de mediados de enero, aportar como garantía los préstamos de buena calidad a sus clientes.

Las medidas siguen a la acción lanzada el 30 de noviembre por el BCE, la Reserva Federal estadounidense (Fed) y otros grandes bancos emisores del mundo para aumentar la liquidez en los mercados bajando las tasas de los llamados swap, líneas de intercambio de liquidez en dólares.

Por el contrario, el BCE rechazó una expansión masiva de su programa de compra de bonos públicos para ayudar a países en crisis de deuda: «El programa no es eterno ni ilimitado», explicó Draghi. El BCE comenzó en mayo de 2010 a comprar deuda de países como Grecia, Portugal y luego Italia y España. Según las últimas cifras, el banco tiene ya 207.000 millones de euros de esa deuda en sus reservas. La medida es controvertida, pero numerosos políticos y economistas esperaban que el BCE expandiera el programa al considerar que es la única herramienta que puede blindar del peligro a grandes economías como Italia y España.

La negativa del BCE fue mal recibida por eso en las Bolsas y en los mercados de deuda: el Ibex madrileño cedió un 2,12 % y la prima de riesgo de España se disparó hasta los 383 puntos básicos, frente a los 337 con que había comenzado la jornada) y de Italia (de 430 a casi 478,5).

El retroceso registrado en Madrid estuvo en línea con lo sucedido en el resto de grandes plazas europeas. En Fráncfort, el Dax terminó con una caída del 2 %; Londres perdió un 1,14 %; París cedió un 2,5 3%, y Milán, un 4,29 %.

La dimensión de la crisis volvió a quedar clara en la drástica corrección a la baja de las previsiones económicas del banco para la zona euro. La entidad espera que el PIB crezca un 0,3 % en el 2012, con un margen de fluctuación que va del -0,4 al 1,0 %. La proyección de septiembre contaba aún con un crecimiento del 1,3 %.