El «twist» de la trinchera

Marcos Escudero

ECONOMÍA

24 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

El baile del twist fue muy popular en los sesenta de la mano de Chubby Checker. Twist se traduce por torcer. El jueves la FED se puso también a bailar el twist, con billetes en la mano. Su operación consiste en comprar bonos a largo plazo a la vez que vende los bonos a corto que tiene en su balance, por importe de 400.000 millones de dólares. El objetivo es reducir los tipos a largo, es decir, torcer la curva de tipos de la deuda americana para que empresas y familias puedan financiarse a menor coste.

¿Tendrá éxito? Evidentemente, la FED elevará el precio de los bonos con sus compras, y ello reducirá su rentabilidad. Lo que no está tan claro es que eso tenga efectos beneficiosos sobre la economía. Los bonos a 10 años rentan menos del 2 % y los de 30 años rozan el 3,50 %, en mínimos históricos. No es seguro que una reducción extra anime a los deprimidos agentes económicos a suscribir una hipoteca o a realizar una inversión empresarial, porque para eso hace falta confianza en el futuro además de una financiación barata.

Lo que sí conseguirá será aumentar la liquidez del sistema al traspasar a los bancos títulos que están más cerca de vencer y convertirse en dinero líquido, mientras les compra los títulos con vencimientos largos. Y con un sistema bancario sediento de liquidez y moviéndose a golpe de rebajas de calificación, hasta una gota de agua puede ser buena. En todo caso, esta operación no supondrá un coste extra para la Reserva Federal, que lo único que hace es aumentar la vida media de la deuda que atesora sin incrementar su balance. Podría tener connotaciones inflacionistas, aunque eso no debe ser problema en el contexto actual.

Los mercados han respondido mal porque esperaban un plan más ambicioso. El twist pasó de moda. Pero seguimos escuchando a Elvis y todos los años alguien dice haberlo visto. Probablemente sea un imitador y quizá el twist tampoco resuelva los problemas de la economía mundial, pero algo ayudará.

Y en tiempo de guerra, cualquier agujero es trinchera.