Ve difícil la solución al descenso de cotizantes a la Seguridad Social
07 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El presidente del Consello Galego de Relacións Laborais está convencido de que los poderes públicos tienen la obligación de mantener el sistema de pensiones, vía impuestos o como sea.
-Usted ha dicho que la reforma de las pensiones es imprescindible, pero no urgente...
-Es imprescindible por la pirámide de población, el descenso de la natalidad, el incremento de gastos... Pero no la veo tan necesaria inmediatamente, porque el baby boom, a diferencia de Europa, aquí llegó más tarde, y todavía tenemos un margen amplio. De momento, la Seguridad Social está en superávit, no en déficit, aunque ha bajado mucho el fondo de reserva. La previsión [de dificultades] habla del 2040 y 2050. Yo creo que la reforma, que hace tiempo que se sabe que va en la línea de retrasar la edad de jubilación, tiene que ir en la de computar mucho más toda la vida laboral, es preferible hacerla más serenamente en época de bonanza y no de crisis, como se ha hecho ahora, que se dio un ultimátum: o el 28 de enero hay acuerdo o el Gobierno legisla. Se tuvo que negociar a contra reloj y tampoco estaba justificada esa premura.
-¿La reforma era un escenario perfectamente aplazable?
-Yo creo que sí, por lo menos dos años, hasta que repunte un poco la situación de crisis. Y otro problema: se refuerza cada vez más la contribución de las prestaciones, pero seguimos teniendo el problema del desempleo; es decir, de cotizantes y no se le ve una solución a corto plazo. Incluso faltan cotizantes mayores, de gente incursa en expedientes de regulación de empleo. Y este es un problema gordo que sí afecta a la Seguridad Social.
-¿Hay una descapitalización clara en este sentido?
-Claro. Cuando se hacían las previsiones en 1997 en ninguno de los estudios se contaba con el volumen de inmigrantes que tuvimos, con el crecimiento económico. Y ahora nos encontramos en una situación similar: si esto se recupera, si aumentan los cotizantes, a lo mejor no tiene tanta premura como ahora.
-¿El Gobierno se ha dejado llevar por el pánico a los mercados, a Alemania y demás?
-Es una decisión que viene con la presión internacional. Coincide con medidas que se tomaron de forma drástica, como la reforma laboral. En este caso se daba también un plazo de tres meses para reformar la negociación colectiva o el Gobierno legislaría. Afortunadamente, con este acuerdo, eso se retrasó un poco, pero coincide con presiones internacionales. Ahora que parece que la cosa está más tranquila hay menos prisa. Se dice que la reforma de la Seguridad Social no será el 19 de marzo.
-¿Qué pensiones prevé? Hubo un ministro socialista que avaló los fondos privados...
-Esa declaración, desde luego, no fue muy afortunada. Si las pensiones pierden mucho poder adquisitivo, el ciudadano normal se va a ir a planes privados. Pero el artículo 49 de la Constitución habla de mantener un sistema de la Seguridad Social que garantice prestaciones suficientes y adecuadas. Y si bajan de poder adquisitivo, todo el mundo que pueda se va a ir a planes privados. Quizá el contrapunto está en la Seguridad Social, que de momento no ha entrado en déficit, y las cotizaciones son muy importantes. Y si no llegaran, el poder público tiene que mantener un sistema de Seguridad Social. Vía impuestos o de la forma que sea.