«O mar cheo de peixes e nós sen pescar»

E. Abuín REDACCIÓN/LA VOZ.

ECONOMÍA

Los arrastreros de litoral afirman que el tijeretazo de la cuota de lirio pone en jaque a una flota que proporciona 1.000 empleos y arruinará puertos como el de Ribeira

17 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Caras de resaca, pero no de alcohol. Lo que se aprecia en el rostro de los armadores de arrastre de litoral son las secuelas de una larga madrugada, pero de negociación de totales admisibles de captura (TAC) y cuotas, una noche que ha infundido al sector en una honda preocupación. Después de pasarse todo un año economizando cuota, primero de caballa, después de merluza, se despiertan el 15 de diciembre con el sobresalto de que han perdido el 93% de su cupo de lirio. Si a eso se suma que solo verán incrementado un 15% su tope de pescadilla, la conclusión es clara: «O 15 de xaneiro estaremos todos amarrados porque xa non teremos cota», señala un representante del colectivo de arrastreros de litoral.? Los empresarios pesqueros aseguran que el brutal tijeretazo con el que les ha sorprendido Bruselas será un duro mazazo para puertos como Muros, A Coruña, Marín, Burela, Celeiro y Ribeira. Ribeira, que de ser el primer puerto en descarga de pesca de bajura, pasaría «prácticamente a desaparecer», expone Ignacio Vázquez, de la asociación de armadores de la ciudad, en un comunicado que suscriben patrones y armadores de los demás puertos afectados. Allí tienen su base 12 parejas de arrastre, la mitad de las 24 que hay en todo el Cantábrico. Y esa modalidad de pesca solo captura merluza y bacaladilla. Y con cien toneladas de lirio por barco de lirio y aún no 3.500 toneladas de merluza, no pueden rentabilizar embarcaciones que proporcionan «más de mil empleos directos»; eso, sin añadir «los 7 indirectos por cada puesto de trabajo en el mar», aduce Abad.

«O mar cheo de peixes e nós sen pescar. Debe ser a única vez na historia na que prohíben pescar habendo peixe», se queja José Pino, armador y patrón de un arrastrero de Celeiro. Es el mismo que hace un cálculo cuando menos llamativo: «Resulta que un pescador deportivo, un madrileño que veña con cana, pode pescar case tanto como o que ten permitido un mariñeiro profesional». El recreativo puede capturar cinco kilos de pescado al día y cada profesional tendrá seis de lirio, una especie «que non está agotada».?

Para fresco, no para harina

Aparte de que, si lo estuviese, desde luego, no sería responsabilidad suya. O eso creen, dado que la mayor parte del total admisible de capturas autorizado para todo el Atlántico nororiental lo copan los Estados del norte, muchos de ellos no socios, como Islandia, Noruega y las islas Feroe (el 97,40%), y España apenas el 3%. Por si fuera poco, los del norte destinan esas capturas a elaborar harina de pescado y los gallegos envían al consumo humano.

Precisamente por eso, por cerrar al mercado una fuente de proteínas marinas asequible, los armadores sospechan en una mano negra o intereses oscuros que pretendan sustituir ese producto por especies como la panga, la perca u otras especies de importación. Porque no hay que olvidar que la demanda sigue ahí y que la UE debe abastecerse en mercados foráneos del 75% del pescado que consume.? Ante esta situación, los armadores exigen una «defensa a ultranza del sector» y que reconduzcan una situación que se cebará en «el único sector que está aguantando el empleo en España», pues un barco para salir no puede reducir mano de obra. Si no zarpa, malo. Y más si es por falta de cuota.