George Soros advierte de que la estrategia económica alemana pone en peligro el proyecto europeo y la moneda única
27 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.George Soros, el especulador financiero norteamericano que saltó a las portadas de los diarios de todo el mundo en 1992 tras vender más de 10.000 millones de libras esterlinas y forzar la devaluación de la divisa británica, conocido por su apoyo a las candidaturas demócratas frente a George W. Bush en las dos últimas presidenciales de EE.?UU., analista de prestigio y autor de un volumen -La crisis del capitalismo global- en el que alerta sobre las debilidades de los mercados tan bien conocidas por él y de las que tan buen provecho sacó (Forbes lo sitúa entre los cien más ricos del mundo), ha vuelto estos días a ponerse su traje de gurú. Aunque no ha hecho temblar los mercados, su diagnóstico sobre la crisis y lo que viene ha resonado en medio planeta, desde Viena a Hong Kong, como un martillo.
El golpe, esta vez, lo ha recibido Alemania, más directamente la canciller Merkel y su equipo económico (con la banca nacional al fondo). Soros, agitador político en sus ratos libres, látigo a toro pasado de las políticas impulsadas por Ronald Reagan y Margaret Thatcher en los ochenta, dejó dicho hace quince días en Viena que la situación le recordaba a la de los años treinta del siglo pasado. La gran crisis que desembocó en una guerra que Soros, húngaro de origen, sufrió en sus propias carnes. Ante una asamblea de banqueros e inversores, Soros señaló que los mercados han fallado porque han fallado los reguladores.
Luego, esta misma semana, de visita en Berlín, Soros se unió a la corriente impulsada por la prensa financiera internacional y señaló a Merkel. En la Universidad Humboldt explicó que que la política económica del Gobierno alemán supone una «amenaza para Europa», ya que puede «arruinar todo el proyecto europeo». Acusó a Merkel de seguir «una política totalmente equivocada» («pro-cíclica», dijo), que pone en riesgo sus relaciones con sus socios europeos.
Según el veterano financiero, que este agosto cumplirá 80 años, las políticas de reducción del déficit y de la deuda pública que Alemania exige a sus socios estimulan la deflación en estos países, y podría derivar en «un prolongado estancamiento económico que puede acarrear el auge de los nacionalismos, la tensión social y sentimientos hostiles». Y advirtió que, de no haber cambios, «lo útil para el resto de Europa sería la salida de Alemania de la moneda única». El fin del euro.
«Se queda sola en el mundo»
También subrayó que, por su empeño en no salirse de la ortodoxia, «Alemania se queda sola en el mundo». Volvió a sacar de su chistera el fantasma de las grandes guerras. Dijo que ese «prolongado estancamiento» quizá dé lugar a «disturbios de tipo civil». Soros ve una «desintegración» de la Unión Europea, que ya habría comenzando a producirse por las diferencias entre Francia y Alemania, «mayores ahora que hace unos diez años». Un palo también para Sarkozy, mientras que su análisis fue menos severo con la España de Zapatero, «la menos culpable», que no hubiera entrado en crisis si el eje francoalemán «hubiera puesto orden en la banca europea».