La crisis puede traer una consecuencia inesperada: una guerra fiscal entre comunidades. Cinco de las siete que gobiernan los socialistas han incrementado el IRPF para los ingresos más altos, mientras que las regidas por el PP se niegan a seguir ese camino. La lucha contra el déficit ha permitido que afloren nítidas algunas de las señas de identidad ideológica de la izquierda y la derecha. La primera ha optado por el recorte del gasto y el aumento de los ingresos, y la segunda ha preferido poner el acento en los planes de ahorro.
Cataluña, Andalucía, Extremadura, Baleares y Asturias, todas con presidente socialista, han subido los tipos del impuesto sobre la renta a las capas de población con mayores recursos. Tendrán que pagar más en el tramo autonómico del IRPF los catalanes que acrediten ingresos por encima de 120.000 euros; los asturianos y baleares, de 100.000 o más; los andaluces, a partir de 80.000; y los extremeños que ganen más de 60.000 euros. Otras dos, Castilla-La Mancha y Aragón, sin embargo, han anunciado que por ahora no seguirán ese camino; mientras que en el País Vasco, por la foralidad de su sistema fiscal, las políticas impositivas no están en manos del lendakari, partidario confeso de gravar las rentas más altas, sino de las diputaciones, las tres en manos del PNV.
Los socialistas echaron de menos que cuando Zapatero anunció el plan de ajuste no incluyera un incremento fiscal para «los ricos» y adjudicara la parte del león del sacrificio a los funcionarios y los pensionistas. Así se lo expusieron al presidente varios barones territoriales en un encuentro, en el que reclamaron algún gesto. El jefe del Ejecutivo asumió de alguna forma esas demandas, aunque de forma vaga. Anticipó que pedirá, sin poner plazos, una contribución adicional a los más ricos y calculó que ello afectaría al 0,01% de los contribuyentes. Es decir, tres o cuatro mil personas. Pero los gobernantes socialistas que concurren a las elecciones dentro de menos de un año necesitaban una medida más inmediata y que fuera reconocible por sus votantes.
A la contra
El PP, por contra, no está por la labor de coger «el camino fácil» de aumentar los tributos. Para que no quedaran dudas, el líder de la oposición anunció ayer en Ciudad Real que «ninguna comunidad gobernada por el PP va a subir los impuestos».
La opinión de Rajoy sobre el incremento fiscal es tajante y conocida. Es contrario porque, a su juicio, supone «un golpe de gracia» para las clases medias, y, además, es «negativo» para el crecimiento económico y «malo para la creación de empleo». Sin embargo, el PP extremeño ha apoyado el alza fiscal impulsada por Fernández Vara.
Rajoy culpa de esta oleada de aumentos de impuestos a Zapatero. Recordó que en julio subirá un 4% la luz, crecerá dos puntos el IVA y se bajará el sueldo a tres millones de funcionarios. Y encima «la mayoría de las comunidades autónomas gobernadas por el PSOE anuncian subidas de impuestos», sentenció.