Feijoo acusa a Zapatero de frustrar la expectativa de crecimiento de Galicia

Serafín Lorenzo SANTIAGO/LA VOZ.

ECONOMÍA

15 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Cerrada con éxito la primera fase del proceso de fusión de las cajas gallegas, Feijoo reivindicó ayer un papel protagonista en la política estatal y, entre duras acusaciones a Zapatero, emplazó al jefe del Gobierno central a convocar a los presidentes autonómicos en el Senado para debatir unos «recortes no Estado de Benestar» acordados de forma unilateral y que tendrán severas repercusiones en las comunidades. Feijoo anticipó, de hecho, que el recorte salarial para más de 100.000 funcionarios gallegos y la congelación de las pensiones para más de 400.000 jubilados, unidos a la subida del IVA, frustrarán la expectativa de la Xunta de que la economía gallega pueda crecer un 0,2% este año.

En la memoria de las cuentas de la comunidad para este año, el Gobierno gallego ajustó la previsión de crecimiento del PIB en dos décimas después de una primera estimación que propugnaba un repunte del 0,7%. Para concretar ese ligero repunte, al que la Xunta se encomienda como primera señal para iniciar una senda de salida de la crisis, será decisivo el tirón del Xacobeo, al que Facenda calcula un impacto del 0,5% en el PIB. Ahora, el Ejecutivo gallego teme que la merma del poder adquisitivo que provocarán los recortes decididos por el Gobierno central dinamiten ese escenario. Feijoo, que eludió poner números a esa inquietud, anunció en la comparecencia posterior a la reunión del Consello de la Xunta que la conselleira de Facenda, Marta Fernández Currás, estudiará el «impacto directo». Advirtió que «é moi difícil gobernar coas medidas doutros».

«Frivolidades económicas»

En una intervención muy crítica con Zapatero, cuyas medidas consideró que constituyen por sí mismas una «dimisión sin irse», Feijoo recriminó al presidente que se haya lanzado al «maior recorte social da democracia» sin contar con la opinión de la Xunta y del resto de Gobiernos autonómicos que tendrán que afrontar ahora sus consecuencias. «Ahora acredítase que España paga as frivolidades económicas de Zapatero e do seu Goberno, e cando se nos pide que paguemos, é lóxico que se nos escoite», planteó.

Feijoo denunció que esas decisiones van a penalizar el esfuerzo de comunidades que, como Galicia, cumplen con la ley sobre estabilidad presupuestaria. En ese punto, cuestionó que mientras el déficit gallego es del 1%, el de España alcanza el 11%. «Os que adoptamos a decisión de cumprir coa estabilidade orzamentaria non merecemos este recorte. Tense que facer na Administración do Estado», protestó. Feijoo defendió así que, antes de aplicar la tijera a las retribuciones de pensionistas y empleados públicos, el propio Gobierno central debería reducir sus gastos de funcionamiento.

Una pregunta sobre la propuesta del PSdeG de elevar al 15% el recorte salarial de los altos cargos de la Xunta dio pie al presidente para repasar la política de austeridad aplicada desde su llegada al Ejecutivo y demandar del Gobierno de Zapatero medidas en esa línea. Feijoo reclamó a Madrid «un plan de austeridade como o da Xunta» y que el real decreto que prepara la Moncloa incorpore la supresión de ministerios y vicepresidencias, y el ahorro de gastos de desplazamiento de altos cargos. «Que o plan de austeridade sexa de verdade», requirió, y no se limite a «titulares de prensa». Feijoo dejó en el aire una interpelación de los periodistas sobre el sentido de unas declaraciones en las que aseguró que Galicia no pagará el déficit público que generó el Gobierno central. Replicó que el Gabinete de Zapatero «ocultou durante dous anos a crise económica». En todo caso, la responsable de Facenda ya alertó hace unas semanas a Madrid, con motivo del ajuste de 200 millones más en las cuentas de la Xunta, que no podrá reducir un euro más sin tocar los servicios públicos.

En contra de la huelga general

Pese a la batería de reproches contra la política económica de Zapatero, al que responsabilizó de convertir uno de los motores de crecimiento de la UE en un «país intervido», Feijoo se mostró en contra de una huelga general. Reflexionó que a España «non lle interesa en ningún caso», y apeló a la «altura de miras» de los sindicatos.

El presidente de la Xunta dejó ayer atrás el gesto sombrío de las semanas previas, cuando el futuro de las cajas estaba en juego, y no dudó en asumir el liderazgo en la demanda de convocatoria urgente de la comisión general de comunidades del Senado. Interrogado sobre si ha tratado el asunto con homólogos de otras autonomías, aseveró que «é unha proposta miña. Creo que é o mellor que pode ocorrer neste momento».