Díaz Ferrán, contra las cuerdas

ECONOMÍA

Al presidente de la CEOE se le multiplican los problemas en sus empresas y cada vez más voces piden que abandone la patronal

25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Después de un annus horribilis , otro peor. El conglomerado de empresas turísticas y de transportes -un amasijo de sociedades con participaciones cruzadas entre sí casi imposible de descifrar- levantado por el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y su socio de toda la vida, Gonzalo Pascual, atraviesa sus horas más bajas. Y es que, desde el escándalo de Air Comet, con los aviones embargados y miles de pasajeros tirados en los aeropuertos en plenas Navidades, las cosas no han hecho sino empeorar. A la quiebra de la aerolínea en diciembre pasado, con una deuda de 310 millones, se sumó, apenas tres meses después, la disolución de Seguros Mercurio, la aseguradora del grupo, especializada en pólizas para el transporte por carretera de personas y mercancías. Y ahora es la joya de la corona, Viajes Marsans, la que está en la cuerda floja. La decisión de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo, que agrupa a la mayoría de las compañías aéreas, de retirarle la licencia para vender billetes de avión -exige un aval de 20 millones para dar marcha atrás- ha supuesto un duro revés, tal vez definitivo, para una compañía agobiada por los problemas de liquidez y para la que sus propietarios buscan comprador desde hace meses.

Cierto es que las aerolíneas amigas le han tendido una mano para que pueda seguir comercializando pasajes y que hasta UGT le ha pedido al Gobierno que se moje y le eche un cable al patrón de patronos y a su socio, empleando como argumento los 50.000 clientes que tienen depositado su dinero en las agencias de Marsans y los 4.000 trabajadores a los que emplea la compañía. Pero la empresa italiana de cruceros Grimaldi ha instado concurso de acreedores necesario contra Marsans, y hasta el Congreso de los Diputados le ha rescindido el contrato para tramitar los viajes de los parlamentarios.

Así las cosas, las negociaciones maratonianas con la banca y los proveedores y los conflictos laborales se han convertido en el pan de cada día para el presidente de la gran patronal, que, por el momento, se aferra a su cargo. En ningún momento a lo largo de los últimos y duros meses se ha planteado Díaz Ferrán abandonar el timón de la CEOE. Y los que lo conocen dicen que ni se le ha pasado por la cabeza.

El patrón de patronos se escuda en que se ha convertido en una víctima más de la crisis. «Nos ha tocado la lotería, pero era un número malo», llegó a decir en plena debacle de Air Comet. Y sus críticos alegan que no todo es azar, que también hay mucho de mala gestión en el fiasco de sus empresas.

Sea como fuere, lo cierto es que, desde la caída en desgracia de Air Comet, el debate sobre la idoneidad de que un empresario con problemas de tal calado tenga en sus manos las riendas de la patronal no ha hecho sino ir subiendo de tono. Y hasta en el propio seno de la organización, donde hasta hace bien poco prácticamente nadie le tosía, aumentan, aunque sea a cuentagotas, las voces que le exigen la renuncia, capitaneadas por un viejo enemigo, Jesús Barcenas, presidente de Cepyme.

No es precisamente el mejor caldo de cultivo para que el diálogo social dé sus esperados frutos.