Condenado a tres años y medio de prisión el lotero de A Coruña, que deberá entregar los 4,7 millones de la primitiva a la familia del dueño del boleto

Alberto Mahía A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA CIUDAD

El lotero Manuel Reija, durante el juicio, ante la Audiencia de A Coruña
El lotero Manuel Reija, durante el juicio, ante la Audiencia de A Coruña ANGEL MANSO

La Audiencia Provincial de A Coruña absuelve a su hermano, el exdelegado de Loterías

11 jun 2026 . Actualizado a las 21:08 h.

Manuel Reija, el lotero de la administración de A Coruña La Esquina Afortunada, en San Agustín, acusado de estafa, no solo engañó al verdadero dueño de la primitiva millonaria, sino también a su propio hermano, delegado de Loterías, que padeció durante 14 años y cinco meses la losa de llevar encima la sospecha de ser un encubridor y una persona que blanquea capitales. También a él le hizo creer desde el primer momento que se había encontrado un grupo de boletos abandonados en el mostrador, que los comprobó y vio que uno de ellos era un premio de primera categoría. Una mentira, según la Audiencia Provincial de A Coruña. La realidad es que actuó «con mala fe, avaricia y la frialdad más malévola» para intentar cobrar el boleto que un apostante le entregó para comprobar si estaba premiado. Le dijo que no tenía premio, el hombre se fue y luego Reija se inventó eso de que se lo había encontrado.

Así lo dice la sentencia, que más allá de imponer una condena al lotero a tres años y medio de prisión y absolver al delegado de Loterías en A Coruña, ordena entregar los 4,7 millones de euros del premio a la viuda y a la hija de José Luis Alonso, el hombre engañado por el lotero y que falleció en el 2014, dos años después del sorteo, sin saber que había sido estafado.

En definitiva, la Audiencia de A Coruña considera a Manuel Reija autor de un delito de estafa agravada, con la concurrencia de la atenuante de dilaciones indebidas, y lo inhabilita para el ejercicio de cualquier profesión relacionada con la actividad de Loterías y Apuestas del Estado. En concepto de responsabilidad civil, el condenado deberá abonar, conjunta y solidariamente con la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado la suma de 4.722.337 euros, sin intereses. La sentencia especifica que, otorgada la titularidad del boleto, no puede por el momento entregárselo para su cobro a la viuda e hija del verdadero dueño del resguardo, pues debe de ir a la masa hereditaria de su propietario fallecido, por lo que se procederá «en virtud de sus disposiciones testamentarias». Dicho de otra forma, el dinero irá para ellas cuando presenten el testamento que las declara únicas herederas.

Según la sentencia, José Luis Alonso, «ignorante de que uno de los boletos que había sellado el 30 de julio del 2012 tenía un premio de 4,7 millones, acudió el 2 de julio a la administración de loterías de San Agustín, regentada por el ahora condenado, con el fin de comprobar el resultado de sus apuestas entre las que se encontraba la agraciada».

La comprobación

A las 11.25.30 horas, entregó a Manuel Reija 13 boletos para su comprobación, «confiando en que el lotero realizase el procedimiento correspondiente a cualquier administración de loterías, es decir, que introdujese en el terminal correspondiente los diferentes boletos y le comunicase su resultado, con la devolución de los mismos si procediese». Sin embargo, el acusado procedió de la siguiente manera: «Recibió los boletos para su comprobación y los introdujo en el terminal, manifestándole a José Luis Alonso que no estaban premiados, procediendo a guardarlos en una zona interior del despacho».

Nueve segundos después, durante la comprobación, en la pantalla del terminal aparece que uno de ellos tenía un premio de primera categoría. A continuación, José Luis Alonso, en la creencia de que no había resultado ganador, hizo ocho apuestas nuevas, cuya validación duró 19 segundos, (desde las 11.26.42 hasta las 11.27.01 horas). Tras esto, Alonso abandonó la administración «en la creencia errónea de que el resguardo de la primitiva no había obtenido premio alguno. A las 14 horas, Manuel Reija coge el boleto y acude a la delegación de Loterías en A Coruña, donde estaba su hermano, al que le contó que se los había encontrado». El tribunal destaca en la sentencia que el lotero «actuó con ánimo de lucro, creando una falsa certeza en la víctima sobre la inexistencia del premio, el que le permitió quedarse con el boleto y su correspondiente premio».

En la resolución, el tribunal de la Audiencia recalca que el condenado «urdió una estrategia de engaño, creando artificiosamente el argumento según el cuál el boleto no estaba premiado, llevando a través de dicho engaño, con evidente ánimo de lucro, a la creencia de que no existía premio, ocasionando con eso un perjuicio económico para la víctima, quien debió ser premiada con los 4,7 millones».

La policía descubrió quién era el dueño del boleto, que falleció sin saber que había sido premiado

Un trabajo policial preciso y laborioso sirvió para llegar a la conclusión de que José Luis Alonso fue la persona que selló la primitiva de 4,7 millones de euros. Los agentes que se encargaron del caso, que recibieron la Cruz al mérito policial por esta investigación, explicaron en el juicio cómo llegaron a determinar, «sin género de dudas», la titularidad del resguardo.

Para el tribunal, José Luis Alonso «era un jugador habitual y tenía por costumbre realizar, cuando menos con periodicidad semanal, diversas validaciones y comprobaciones de resguardos de lotería. Acudía a distintas administraciones (incluso cuando se hallaba temporalmente fuera de A Coruña) y siendo una de ellas la regentada por el acusado Manuel Reija».

El 26 de junio del 2012 validó cuatro boletos en la administración del centro comercial Carrefour, los dos primeros boletos de apuestas manuales, y los dos siguientes, automáticas. Concretamente, uno de los boletos validados fue para el sorteo de la lotería Primitiva que se celebró el 30 de julio del 2012, tratándose de una apuesta automática con la siguiente combinación: 10-17-24- 37-40-43. Llegada la fecha del sorteo, dicho boleto resultó premiado con 4,7 millones.

Combinaciones iguales

De la documental aportada «se desprende que desde el 26 de junio del 2011 hasta el 4 de marzo del 2014, las mismas combinaciones que comprobó Manuel Reija fueron apostadas 156 veces en un despacho, 250 veces en otro y en una tercera un total de 126 ocasiones, todas ellas en A Coruña y en un radio de 285 metros». Esta combinación, repetida «en todas las apuestas, coincide temporal y espacialmente con los desplazamientos por vacaciones de Alonso con su esposa. Sucedió lo mismo en Torremolinos, en Fuerteventura, en Calviá y en Caldas de Reis, a escasos 500 metros de los hoteles donde se alojaban». Se acreditó también que el apostante era jugador habitual de la Administración de Loterías de Carrefour, como indicó su propietaria». Partiendo de estas certezas y de acuerdo con la idea de que los boletos de los que se apropió el acusado son de un mismo apostante, «parece coherente» que los resguardos, entre ellos el premiado, pertenezcan al mismo titular. La sentencia no es definitiva, ya que puede ser apelada ante el Tribunal Supremo.