Imaginación contra la crisis

La Voz

ECONOMÍA

Las campañas del comercio minorista se vuelven más agresivas para tratar de atraer clientela con precios muy bajos y una publicidad impactante

24 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En el 2007 había 89.601 empresas gallegas inscritas en la Seguridad Social. Dos años más tarde, con la crisis, el número descendió en 4.886, hasta llegar a los 84.715 negocios, lo que supone una bajada del 5,5%.

Para evitar más cierres, los comercios echan mano de ofertas, cada vez más llamativas. En cuestión de carteles para anunciar un producto no hay más normas que la del todo vale. Desde hacer llamamientos con connotaciones sexuales (como en la tienda de colchones Dormis, en Ourense, «Haz el amor en un buen colchón») hasta rimar pareados que el cliente no pueda olvidar (desde el escaparate de la tienda Ekipos, en A Coruña, se advierte: «No es un cuento, todo tiene su descuento»).

Lo de colocar carteles para atraer a la clientela es algo habitual en tiempos de crisis. El año pasado, la asociación de comerciantes del barrio de Os Mallos, también en A Coruña, difundió unos letreros con la siguiente leyenda: «Se necesitan clientes».

Los últimos datos aportados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que en febrero del 2010 el comercio minorista en Galicia aumentó un 1% con respecto al año anterior. Un dato reseñable si se tiene en cuenta que fue la comunidad autónoma que más incrementó las ventas.

El comercio repunta al ritmo de la inventiva de los comerciantes. Elisa Sousa, de la tienda Dormis, explica cómo surgió la idea de «invitar» a los peatones a hacer el amor en un nuevo colchón de la casa. Se le ocurrió a su hermano Rafael, con el que comparte la gestión del negocio. «Es una forma de que la gente se anime y de que conozca la oferta del 35% de descuento», relata, al tiempo que reconoce que el mensaje ha llamado la atención de potenciales clientes que, al menos, entran en el establecimiento a informarse. «Lo de comprar ya es otra cosa».

Elisa y Rafael Sousa regentan también una tienda de muebles en la calle Doctor Marañón. El negocio, llamado Zalama, tiene 42 años de vida y ellos lo heredaron de su padre hace diez. La crisis está haciendo mella en sus resultados económicos y, a menos que cambie la coyuntura, se verán obligados a cerrar, como las otras casi 5.000 empresas gallegas que han bajado la persiana en los últimos dos años. Han colocado un cartel en la puerta: «Nuestra gran idea es cerrar». No tienen reparos en anunciar la liquidación. «Queríamos plasmar lo que realmente está sucediendo», dicen.

En los Talleres Adolfo, de O Carballiño, se recuerda al cliente la obligación de pagar al contado. La norma se fija en un enorme cartel para evitar demoras en los pagos: «No puede llevarse su vehículo sin antes haber pagado la factura en su totalidad», se advierte a la entrada del establecimiento.