«Non teño idade para facer cursos»

A CORUÑA CIUDAD

Cinco de los siete tripulantes del «Playa de Razo» carecen del título que exige Fomento, por lo que, si no lo obtienen antes del 1 de junio, no podrán trabajar

28 mar 2010 . Actualizado a las 03:00 h.

José Antonio Chouciño Martelo tiene 63 años y lleva en el mar desde que cumplió los 9. Hace ya tiempo que podía haberse jubilado, pero lo ha ido dejando. Es el patrón y armador del Playa de Razo , un barco de cerco con el que lleva 27 años y que tiene base en Malpica, de donde es José Antonio, aunque suele estar amarrado en O Parrote, en A Coruña.

Si José Antonio no realiza antes del 1 de junio el curso de formación básica que está exigiendo Fomento puede ser desenrolado de oficio. Aunque pueda parecerlo, lo peor del caso no es que la tarrafa quede sin patrón, sino que otros cuatro marineros de este buque carecen del título, por lo que están en idéntica situación.? Solo dos marineros tienen la documentación en regla. Han sido los últimos en incorporarse a la tripulación. Uno es peruano y otro senegalés.

Culpabilidades

José Antonio Chouciño no entiende lo que le pasa, no comprende que a estas alturas de su vida le exijan un título para hacer lo que hizo toda su vida. Por eso señala: «Non teño idade para facer cursos». Tampoco tiene muy claro quién es el culpable de su situación. Chouciño Martelo se defiende alegando ignorancia. Afirma: «Ninguén me dixo que tiña que facer un curso, ninguén me avisou». Tampoco lo supieron, por lo visto, los miembros gallegos de su tripulación, que llevan 14 o 15 años con él y son de Malpica y de Caión.

José Antonio Chouciño y los marineros José María González, de 63 años; Pedro Garrido, de 48; Fernando Coppola, de 38, y José Luis Marta, de 57, se han inscrito en las cofradías de Malpica, Corme y A Coruña para hacer el curso, pero en los tres casos hay una larga lista de espera y es poco probable que en el próximo mes los cinco puedan obtener una plaza. Tienen poco más de 30 días para conseguirlo, porque el curso tiene una duración de 25 jornadas y el 31 de mayo ha de estar terminado.

A Chouciño Martelo no le entra en la cabeza «como se pode parar un negocio por un curso», sobre todo cuando no hay plazas para hacerlo, pero lo que más le saca de quicio «son as ameazas de Capitanía». Cree que no hay motivos para actuar de forma tan contundente, sobre todo «cando hai catro millóns de parados» y se lamenta de que «ninguén proteste».

Lo cierto es que hace años que las cofradías ofrecen estos cursos, pero los pescadores han estado muy ocupados.

Hasta los 19 años, Antonio Chouciño estuvo trabajando como marinero para otros armadores. Después se compró un barco del día, con el que iba a la pescadilla. Así estuvo 15 años y ahora lleva cerca de 30 en el cerco. De ellos, la mitad ha trabajado en la zona de A Coruña, donde pretende jubilarse, aunque quizá será antes de lo que él esperaba.