La empresa solo retomará el proyecto de la planta de Touriñán si la UE desbloquea las ayudas
26 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Pescanova ha pulverizado los efectos de la crisis en el 2009. Durante el peor año de la tormenta, la multinacional alimentaria viguesa cerró el ejercicio con un récord de ventas, lo que permitió disparar un 24,9% el beneficio neto de la compañía. La cifra de negocio del grupo rebasó los 1.473 millones de euros el pasado ejercicio, un 9,7% por encima de las ventas obtenidas en el 2008. El resultado de explotación antes de amortizaciones (Ebitda) crece un 8,2%, hasta los 149,7 millones, mientras que el beneficio después de impuestos se disparó hasta los 32,1 millones, frente a los 25,7 del 2008. El valor neto de la compañía se ha incrementado desde los 440 millones hasta los 570, mientras que la capitalización bursátil aumentó un 40% en el segundo semestre.
«Son los mejores resultados de nuestros 50 años de historia», destacó ayer el presidente del grupo, Manuel Fernández de Sousa-Faro, tras remitir el avance de las cifras a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y presentarlo ante la junta general de accionistas, convocada con carácter extraordinario para aprobar la segunda gran operación de recapitalización de la compañía en los últimos seis meses.
A finales del 2009, Pescanova cubrió en poco más de una semana una ampliación de capital de 100,6 millones de euros, la mayor realizada nunca en la compañía. Ayer, los accionistas aceptaron por unanimidad una emisión de bonos convertibles a cinco años por importe de 110 millones de euros, con un cupón del 6,75% y una prima del 25% sobre el valor de cotización (equivalente a 28,02 euros). Pescanova asume un compromiso de lock up de 90 días a contar desde la fecha de la firma del contrato de emisión, para no ejecutar emisiones, oferta o ventas de acciones u operaciones análogas en dicho período.
Fernández de Sousa señaló que esta recapitalización fortalecerá el precio de la acción y permitirá al grupo pasar a largo plazo una parte de la deuda con vencimiento a corto plazo, además de combinar distintas fuentes de financiación para no depender en exceso del mercado bancario. La emisión contempla la posibilidad de rescatar los bonos transcurridos tres años, aunque el presidente de Pescanova dijo ayer que si los planes de negocio de la compañía se cumplen no será necesario.
Proyecto en Touriñán
Entre las nuevas líneas de acción no figurará la construcción de una planta de rodaballo en cabo Touriñán, bloqueada con el anterior Gobierno bipartito de la Xunta y actualmente en vías de autorizarse. Pescanova mantiene un recurso interpuesto en el que solicita una indemnización por el descarte del proyecto. Ayer, el presidente de la firma aseguró que mientras Europa no desbloquee para las grandes empresas el uso de los Fondos Europeos a la Pesca (FEP), que reemplazan a los antiguas ayudas del programa IFOP, el proyecto de Touriñán «no se abordará».
También está paralizada la inversión anunciada para el cultivo de panga en Mozambique. La empresa analiza las ventajas de esta operación y la apuesta por esta especie de bajo coste en el mercado. «El proyecto se ha ralentizado», dijo ayer Fernández de Sousa.
Durante el 2009, el 53% de las ventas de Pescanova tuvieron como destino España, mientras que otro 24% del negocio se repartió entre distintos países de la Unión Europea. La compra en el 2007 del comercializador estadounidense de langostino Ladex ha permitido aumentar significativamente las ventas en Norteamérica (el pasado año este mercado supuso ya un 12% del total de la compañía).
Pescanova procesó durante el 2009 un total de 179.000 toneladas de pescado. El 40% procedía de la pesca extractiva (posee una flota de 85 barcos). Otras 67.000 toneladas (24%) fueron especies de cultivo, primordialmente salmón, rodaballo, tilapia y langostino, cultivadas en nueve países. El objetivo es producir cerca de 80.000 toneladas de cultivo en el año 2015.