Zapatero deja en el aire los detalles de cómo se alargará la edad de jubilación para buscar el consenso en el Congreso
ECONOMÍA
El mismo día en el que el INE avanzaba que en cuatro décadas solo la mitad de los españoles estarán en edad de trabajar, el ministro de Fomento, José Blanco, confirmó que «en unas horas» el Ejecutivo anunciará una propuesta sobre la edad de jubilación -que pasará por elevarla a los 67 años desde los 65 actuales- para garantizar la salud del sistema de pensiones.
Una propuesta que se ha desdibujado, toda vez que el presidente del Gobierno eliminó ayer de la propuesta los detalles sobre el cómo y el cuándo se aplicará la reforma. En la decisión de Zapatero ha influido el malestar levantado entre los diputados del Pacto de Toledo, a los que no les gustan los proyectos cerrados que no les dejan margen de maniobra.
Blanco, que el pasado verano ya había adelantado la intención del Gobierno de subir los impuestos, volvió a erigirse en portavoz de los cambios estructurales, al asegurar que es el momento de «tomar decisiones, y muchas de ellas podrán suponer ajustes y sacrificios». Así, la propuesta del Ministerio de Trabajo, que aprobará hoy el Consejo de Ministros, de prolongar la vida laboral es solo una de las medidas con las que se busca la sostenibilidad de la Seguridad Social, de la que, sin embargo, Corbacho dijo ayer que gozaba de una «magnífica salud».
En este sentido, las pensiones están garantizadas hasta el 2030, en opinión del ministro, pero eso no significa que no haya que acometer reformas para garantizar que quienes se jubilen dentro de quince años lo hagan con «las mismas garantías que ahora». Corbacho negó que la jubilación vaya a retrasarse hasta los 70, pero Blanco fue más preciso, abogando por buscar «un término medio» entre esa edad y los 65 actuales.
Esta medida había sido reclamada en la comisión del Pacto de Toledo por el gobernador del Banco de España, y aunque Corbacho la había rechazado de plano en un primer momento, la postura contraria de la ministra de Economía le obligó a moderar su oposición.
De todos modos, los números son elocuentes, y ayer constataron que la Seguridad Social cerró el 2009 con un superávit de 8.502 millones de euros (el 0,81% del PIB), lo que se traduce en un 41% menos que el año anterior, aunque mejorando las previsiones del propio Ejecutivo.
El secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado, anunció que el Gobierno dotará con 2.000 millones de euros el Fondo de Reserva, conocido como la «hucha de las pensiones», que alcanzará los 62.000 millones.