El aparato evita a las empresas destruir una parte de su producción para comprobar su calidad
04 ene 2010 . Actualizado a las 12:04 h.Destruir una de cada cien piezas industriales para comprobar su calidad o la correcta composición de sus materiales está a punto de ser historia y ahorrar millones de euros a muchas empresas. El centro tecnológico de la Asociación de Investigación Metalúrgica del Noroeste (Aimen) ha terminado un complejo sistema de Tomografía Axial Computarizada (TAC) que ha consumido tres años de trabajo, en colaboración con la Universidade de Santiago, y que permite diagnosticar con rapidez y precisión la calidad o composición de piezas de gran tamaño o geometría compleja sin necesidad de romperlas. Se trata del primer aparato de estas características inventado en España, está basado en la misma tecnología básica de los TAC que se emplean para usos médicos, y comenzará a comercializarse en el primer trimestre del año, tras superar las pruebas finales en las instalaciones de Aimen en O Porriño.
El director gerente del centro, Jesús Lago, explicó que el tomógrafo está dotado de un complejo software informático y un tubo de rayos X que hacen posible un análisis preciso y no destructivo de casi cualquier pieza. El TAC industrial servirá para controlar la calidad en sectores como la automoción, el naval o la aeronáutica. La obtención de imágenes tomográficas permite mostrar las estructuras internas, diferenciar los materiales, cuantificar geométricamente una pieza o diagnosticar posibles errores con precisión milimétrica.
Fundado en 1967, Aimen es uno de los ocho mayores centros tecnológicos de España y lidera la investigación del láser aplicado a los procesos de transformación de materiales y las soldaduras. Entre los años 2004 y 2006, sus investigadores lograron aplicar soldaduras con tecnología láser a la automoción. El experimento se realizó por encargo de la multinacional francesa PSA Peugeot Citroën para la fabricación del C4 Picasso en Vigo. El constructor galo exportó luego este sistema pionero a sus fábricas en todo el mundo. Aimen también participó junto con la empresa gallega Exlabesa, en la construcción de la catenaria del metro de Shanghái, en el año 2003, aplicando nuevas técnicas de extrusión de aluminio para adaptarlo a las exigencias del proyecto chino. Las instalaciones del centro de O Porriño, donde trabajan 240 personas, tienen más de 500 empresas como clientes y en sus 40 años de antigüedad han emitido más de 90.000 informes con reconocimiento internacional. En la actualidad tramitan varias patentes propias y trabajan a un ritmo de cien proyectos de I+D al año.