Caja Madrid devuelve a la vida pública a Rodrigo Rato, que marcará la estrategia de la entidad en un año crítico

M. J. Alegre

ECONOMÍA

09 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El consenso entre familias del PP abre la puerta a que Rodrigo Rato acceda a la presidencia de Caja Madrid en el año más crítico para el sistema financiero español. Quedan flecos, porque aún falta el acuerdo de otras representaciones todavía fraccionadas, pero puede ser cuestión de semanas que los pactos se cierren, los recursos presentados en el juzgado se retiren, y el proceso electoral que conducirá al relevo de Miguel Blesa se reemprenda.

El ex vicepresidente del Gobierno, que abandonó el Fondo Monetario Internacional (FMI) a medio mandato alegando razones «personales y familiares», se ha postulado al cargo de Caja Madrid tal vez por juzgar poco apasionantes las funciones que desempeña en Lazard, el Grupo Santander o Criteria, la corporación que aglutina las participaciones de La Caixa.

Rato se sirve de Caja Madrid, la cuarta entidad financiera española, para volver a la vida pública. Tiene 60 años y atesoró un gran prestigio en la vicepresidencia económica de Aznar porque, navegando con viento de cola, lideró la década prodigiosa de la economía española.

Pero Rato llegará a Caja Madrid en los momentos más delicados. La entidad ha conseguido preservar la actividad del día a día de la tormentosa batalla que se producía en torno a su cúpula, pero ha sufrido una parálisis en su acción estratégica. Primero se resintió de los impactos del hundimiento de grandes promotores de inmuebles y luego la alcanzó, poco a poco, el efecto de los impagos de muchos clientes de rentas bajas.