El Banco de España dice que la recesión económica avanza más moderadamente, pero que será larga
31 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La recesión continúa con toda su fuerza. El Banco de España adelantó ayer que el producto interior bruto (PIB) cayó, en comparación interanual, un 4% en el segundo trimestre del año. A pesar de la contundencia del dato, el organismo regulador advierte que la tendencia contractiva de la economía continúa, pero «a un ritmo más contenido». Y es que el segundo trimestre fue algo menos malo que el primero, al caer el PIB un 0,9% frente al derrumbe del 1,9% intertrimestral en el período enero-marzo. El 4% supera ya la previsión del Gobierno para todo el año (3,6% de caída).
En el lado positivo del análisis del BCE aparece la contención en el ritmo de destrucción de empleo. El organismo subraya también «una cierta normalización de los mercados financieros y unas perspectivas macroeconómicas internacionales menos desfavorables». La entidad, que sitúa en el 25% el desplome de la inversión residencial -por las expectativas de caídas de precios y la incertidumbre general- aprecia sin embargo una mejora en las condiciones de accesibilidad a la vivienda para los próximos meses. A pesar de las ligeras luces, el Banco de España advierte de que «la recesión se vislumbra prolongada» y de que «la pauta de salida se prevé muy gradual».
En su análisis, contenido en su último Boletín Económico, la institución insiste en la necesidad de abordar una reforma del mercado laboral que introduzca mayor flexibilidad en la contratación. Mensaje que contestó de inmediato el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, para dejar claro que «el Gobierno no tiene en agenda» ninguna novedad al respecto.
El supervisor advierte también al Ejecutivo de que la situación económica prevista para este año y el siguiente le deja muy poco margen para afrontar el esfuerzo que requiere cumplir la obligación impuesta por Bruselas de reducir el déficit por debajo del 3% en el 2012. «La magnitud de la corrección en tan corto espacio de tiempo exige una ejecución presupuestaria muy estricta y la adopción de medidas ambiciosas», señala el organismo, que sugiere que todas las Administraciones se aprieten el cinturón.
La impronta del petróleo
Y mientras la recesión avanza, el impacto estadístico de la depreciación interanual del crudo -hace un año el barril costaba 135 dólares, y ahora está en el entorno de los 65- ha vuelto a dejar su huella en la evolución de los precios. El indicador adelantado de julio del índice de precios de consumo armonizado (IPCA) aumentó cuatro décimas su descenso respecto a junio y situó su tasa interanual en un negativo 1,4%, con lo que cierra cinco meses consecutivos a la baja.
Serie histórica
El IPCA entró por primera vez en negativo el pasado mes de marzo. En toda la serie histórica de este indicador, que arranca en enero de 1997, no se había registrado hasta entonces una tasa negativa. El dato del IPC armonizado suele coincidir -apenas varía en alguna décima- con la del general, cuya evolución del mes de julio se publicará el próximo 13 de agosto.
Con todo, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero sigue descartando la posibilidad de una entrada en deflación, entendida esta como una caída generaliza y prolongada de los precios, un criterio que también comparten los analistas y el propio Banco de España.
La institución que lidera Miguel Ángel Fernández Ordóñez ha manifestado que los riesgos de deflación en España son «remotos», puesto que los datos muestran el efecto estadístico del abaratamiento del crudo, algo que dejará de producirse en los meses finales del año, cuando la inflación volverá a registrar tasas positivas de crecimiento. El Ejecutivo descarta una caída generalizada y prolongada de precios (fenómeno al que temen) porque la inflación subyacente -aquella que excluye los precios más volátiles, que son los de la energía y los alimentos frescos- ha seguido creciendo hasta junio.