La Bolsa española acaba de firmar su mejor trimestre en 11 años. Con una subida del 25% entre marzo y junio pasados, el Ibex se ha convertido en el principal argumento de los defensores de la tan traída y llevada teoría de los brotes verdes. Las cifras hablan por sí solas: después de despedir su particular annus horribilis (el 2008) con un quebranto de más del 39% y descender a los infiernos en el primer cuarto de este ejercicio (entre enero y marzo sumó otro descalabro del 15%), el mercado ha resurgido de sus cenizas. Tanto es así que ahora cotiza un 42% por encima de los mínimos de marzo pasado, cuando llegó a estar en 6.817 puntos.
Detrás de esta espectacular escalada -la más brillante de las principales plazas mundiales, y fraguada, además, en plena furia de la recesión-, subyace un mayor apetito por el riesgo de los inversores, espoleado por las incipientes señales de recuperación (sobre todo en Estados Unidos y China), los multimillonarios planes de rescate puestos en marcha por los principales Gobiernos del planeta y unos resultados empresariales mejores de lo inicialmente esperado.
Capitalización
Al calor de este rally , la capitalización de las bolsas mundiales ha engordado 7,45 billones de dólares (5,31 billones de euros) desde los mínimos de marzo, casi el doble de lo que han empleado las instituciones y Estados de todo el mundo en tratar de estabilizar el maltrecho sistema financiero internacional y estimular el crecimiento económico para salir cuanto antes de la peor crisis que se recuerda desde la Gran Depresión.
En el caso del Ibex, el valor de mercado ha aumentado en más de 91.000 millones de euros. Y los valores que más carburante han suministrado al motor de la recuperación bursátil han sido los del sector bancario, duramente castigados durante la debacle del 2008 y los primeros meses del 2009. Así, las acciones del Santander se han revalorizado más de un 70% solo en el último trimestre; y las del BBVA, más de un 46%. También Telefónica, el valor con más peso en el Ibex, ha arrimado el hombro: sus títulos han subido más de un 10% entre marzo y junio.
Cautela
A la vista de los números, no cabe duda de que la Bolsa descuenta el mejor de los escenarios posibles: el de una recuperación económica cierta con efectos inmediatos en los resultados empresariales. Pero los analistas no las tienen todas consigo, detectan exceso de optimismo y avisan: ahora es necesario que la renta variable, que suele funcionar como un indicador adelantado del ciclo económico, reciba señales claras que confirmen que lo peor de la crisis ya ha pasado para que pueda dar continuidad a la recuperación y volver por encima de los 10.000 puntos, una cota que perdió de vista en octubre del año pasado, en plena locura bursátil.
Los analistas recuerdan también que el verano suele ser una época de gran volatilidad y aconsejan máxima cautela en la toma de decisiones.