No todas las opiniones del sector lácteo atienden a las luces de alarma encendidas con la polémica de las marcas blancas. El administrador de Leite Río, Jesús Lence, sostiene que «no hay ningún tipo de riesgo».
En su opinión, «la situación es difícil en toda Europa y la gente compra solo lo barato; si tú das un producto más caro, simplemente no lo venderás». Y añade: «Las marcas blancas nos permiten recoger toda la leche que se produce en Galicia, de lo contrario no sería posible, porque no la venderíamos».
Los estudios técnicos, en cambio, pronostican que la tendencia actual no tendrá retorno. Marc Sachon, profesor del IESE, concluyó tras encuestar a los distribuidores que la cuota de mercado de las marcas blancas alcanzará muy pronto el 40%. En gran medida porque el consumidor habrá descubierto con la crisis que las marcas de distribución «no están mal» y las seguirán comprando.
«Ahora van en serio y ya no son tan cutres», advirtió Sachon en el Encuentro de Empresarios de Alimentación y Bebidas de Barcelona.
Experiencia internacional
La experiencia de lo que está pasando en otros países apunta en esta misma dirección. La alemana Aldi, uno de los dos líderes nacionales, diseña productos nuevos de su propia marca blanca constantemente. Y en Estados Unidos hay marcas de distribución que ya empiezan a venderse en otros supermercados que no son de su cadena.
Para Sachon, «las crisis ayudan a las marcas de distribución» y casos como los de Mercadona en España hacen que se perciba como marca y permite introducir una gama más alta, como la Premium.