Piedras, huevos, tomates, ruedas quemadas y algún petardo. Esas fueron las medidas de protesta utilizadas ayer por decenas de empleados de Caramelo en repulsa por el ERE que prevé presentar la compañía textil y que afectaría a 237 trabajadores. Los manifestantes quemaron, en torno a las 8.30 horas de ayer, unas quince ruedas frente al inmueble principal del grupo, ubicado en el polígono coruñés de A Grela. Luego continuaron las protestas ante la Fundación María José Jove, ubicada a unos doscientos metros de la factoría principal. Ahí utilizaron tomates para arrojarlos contra el edificio.
La protesta fue avanzando hacia la ciudad hasta llegar a las tiendas que el grupo tiene en el centro comercial Cuatro Caminos. Allí incluso lanzaron un petardo en el interior del establecimiento, lo que obliga a cerrar la tienda de CRMJ. Los manifestantes no solo arremetieron contra la empresa, sino que también lo hicieron contra la Xunta, a la que acusaron de cómplice.
Mientras tanto, en Lugo, la mayor parte de la plantilla de la factoría guitiricense de Ingemarga -alrededor del 90% de un total de 157 empleados, según cálculos sindicales- se concentró ayer a mediodía ante el edificio provincial de la Xunta y realizó un breve corte de tráfico en la ronda da Muralla. Los trabajadores, que corearon consignas como « A solución, o ERE pró caixón» , convocaron un paro de cinco horas para asistir a la protesta. Sindicalistas, miembros del comité de empresa y representantes del Concello de Guitiriz se reunirán mañana con la delegada de la Xunta en Lugo, Raquel Arias, para pedir apoyo del Gobierno autonómico frente a un ERE que prevé la extinción de 64 contratos en la factoría, dedicada a procesar granito de la zona.
La de ayer fue la primera movilización a la que seguirán, previsiblemente la próxima semana, nuevas medidas de protesta contra la decisión adoptada por la empresa.