General Motors sopesa la quiebra como posible solución a su crisis

Tatiana López

ECONOMÍA

El gigante estadounidense del automóvil General Motors (GM) podría declararse próximamente en bancarrota como último recurso para conseguir viabilidad financiera, según aseguró ayer el nuevo presidente de la multinacional, Fritz Henderson.

En la que fue su primera intervención pública tras la destitución de su predecesor por las presiones de la Administración Obama, Henderson quiso matizar que, si bien la compañía preferiría no tener que solicitar una orden de quiebra, «esta idea es cada vez más probable a la hora de buscar una solución viable».

Asimismo, el nuevo presidente advirtió de que, para poder cumplir con las nuevas exigencias del Gobierno, GM tendrá que cerrar más plantas de las previstas inicialmente, al tiempo que anunció que la empresa será generosa con los trabajadores que se vayan al paro.

Precisamente, la crisis de la firma podría arrastrar tras de sí a uno de los modelos de automóvil más populares de EE.?UU., el todoterreno Hummer, cuya venta a otra automovilística podría cerrarse en las próximas semanas. Se calcula que, desde que comenzó la crisis, el volumen de ventas de este modelo (conocido en el país como Martillo) habría descendido en casi un 60%, algo que hace insostenible su permanencia en General Motors.

Alemania ayudará a Opel

A nivel internacional, la canciller alemana, Angela Merkel, anunció ayer que su Gobierno exprimirá los 60 días que Obama concedió a GM para buscar una solución viable a la filial alemana de la empresa, Opel. La firma necesita una inyección de 3.300 millones de euros para asegurar su viabilidad, por lo que busca inversores y la ayuda del Estado alemán.

Sobre ese punto ya cuenta con el compromiso de Merkel, que aseguró ayer, ante 3.000 trabajadores de la firma, que la negociación bilateral con el Gobierno de Obama ha sentado las bases para una posible solución y anunció la creación de un grupo de trabajo mixto, compuesto por funcionarios públicos y por representantes de la banca y del sector privado, cuyo principal objetivo será negociar directamente con la Casa Blanca el rescate de Opel. También desde General Motors Europa se quiso ayer lanzar un mensaje de tranquilidad al asegurar que la compañía estaría dispuesta a reducir su participación en la empresa, que ahora controla en un 100%, si aparece algún inversor interesado.

El Gobierno alemán ha comprometido, también, que aquellos inversores que acudan en rescate de la compañía podrán contar con ayudas públicas en el proceso de absorción.