La automoción envía a 3.000 obreros al paro para fabricar 20.000 coches menos al mes

ECONOMÍA

11 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La crisis se hace fuerte en el sector de la automoción. En cuestión de días, las regulaciones de empleo y los ajustes de producción aplicados en las plantas españolas de Ford, General Motors, Seat, Renault y PSA Peugeot Citroën para hacer frente al hundimiento de las ventas han sumado 3.000 nuevos trabajadores a las listas del paro. Se trata, en la mayor parte de los casos, de bajas temporales, acogidas a la figura del expediente de regulación de empleo (ERE), para dejar de fabricar unas 20.000 unidades al mes, de aquí a final de año.

Son medidas de urgencia, adoptadas por unas previsiones de venta a la baja en toda Europa, que ya han comenzado a desencadenar ajustes en la red de proveedores (en España abarca a una plantilla de 70.000 trabajadores), como el ERE presentado la pasada semana por la filial del Grupo PSA Faurecia Asientos de Galicia, en Vigo, que afecta a 99 empleados.

Ajustes temporales

¿Hasta que punto se trata de ajustes temporales? Las previsiones a corto plazo no son buenas. La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) no acaba de ver la luz y pinta un escenario poco optimista. «Es probable que se produzcan más expedientes de regulación de empleo temporales», afirmó ayer el director general de Anfac, Luis Valero, quien explicó que cuando desciende fuertemente el mercado automovilístico, es lógico que se tengan que tomar medidas de ajuste para bajar la producción. «Lo han hecho Ford y General Motors y lo seguirán haciendo las demás, pero es un proceso de ajuste al que nos tenemos que acostumbrar; si no podemos vender coches, no los fabriquemos, porque creamos un stock que cuesta mucho dinero», explicó.

Hasta ahora las medidas aplicadas por los fabricantes para paliar la caída de las ventas (un 41% en agosto en el mercado español) han sido las previstas en los convenios colectivos previo pacto con los sindicatos, como bajar la producción, quitar un turno o aplicar bolsas de horas cuando sea necesario. Sin embargo, dentro del sector se dan por agotadas todas estas medidas de flexibilidad. No hay salida para los coches fabricados y no hay más remedio que restringir la producción, con los consecuentes ajustes en las plantillas de los trabajadores, como ha sucedido con las mencionadas marcas.

Furgonetas en picado

Valero reconoce que, tras la bonanza económica de los últimos años, se ha producido una cierta saturación en el mercado. «El sector se encuentra en una fase recesiva que va a ser difícil de afrontar», afirma.

De momento, las noticias negativas no dejan de sucederse. Ayer mismo, la patronal Anfac presentó los datos de matriculaciones de vehículos comerciales ligeros, que sumaron 8.094 unidades en agosto, lo que supone un desplome del 51,5% respecto al mismo mes del 2007. Las causas para esta cifra, que es la peor de las registradas en la última década, según los fabricantes, son las ya sabidas: el empeoramiento de la situación económica y financiera, el «frenazo» del consumo privado, el aumento de la tasa de paro y a la falta de confianza del consumidor.