Los trabajadores de Cordi, subcontratada por Martinsa para una promoción en Colmenar Viejo, abandonaron ayer el solar
23 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Treinta y siete grados al sol y los esqueletos de la que debió ser la promoción Parque Colmenar, en la madrileña localidad de Colmenar Viejo, en la que Martinsa-Fadesa planeaba construir 464 viviendas -86 chalés en una primera fase- entre pisos y unifamiliares. En el solar en el que las obras no han pasado de la cimentación y el esbozo de la estructura, ayer solo quedaban las vallas metálicas que impedían el paso y los últimos trabajadores -empleados de la subcontrata madrileña Cordi-, recogiendo el material para dar definitivamente por paralizado el trabajo.
En lo alto de la loma en la que se levantarían las viviendas, las oficinas de ventas están cerradas a cal y canto. «Para vender nunca hay problema, pero para que les reclamen no tienen tan buena disposición», comentaban los obreros, quienes explicaban que días atrás se habían concentrado vecinos de la zona que habían comprado viviendas y que habían pagado a cuenta diferentes cantidades (entre 70.000 y 100.000 euros) por unos chalés que tenían que estar entregados, pero que, en lugar de eso, solo lucían al sol cimientos y algunas vigas.
Los rostros de los últimos trabajadores de la obra mostraban desaliento ante una crisis que, aunque personalizada en la empresa de Fernando Martín, golpea de lleno a la construcción residencial en España. «Excepto los cuatro que estamos fijos, el resto de los trabajadores de nuestra empresa van al paro», explica Luis Miguel Ballesteros Mora.
Un futuro difícil
El ourensano Jesús Álvarez, después de una década en Cordi, con quien antes trabajó para Fadesa cuando aún era propiedad de Manuel Jove, es de los que ha perdido el empleo. En idéntica situación está otro de sus compañeros, Juan Antonio Martín, que denuncia la precariedad de las condiciones laborales en la construcción.
«No sé cómo vamos a salir adelante porque las cosas cada vez están peor. Esta misma mañana nos han ofrecido trabajo en la obra de al lado a ocho euros la hora porque somos españoles, porque los inmigrantes aún cobran menos», explica, para añadir después que todos han rechazado la oferta.
«Nos plantean cobrar ocho euros a la hora trabajando 48 horas semanales, sábados, domingos, sin horarios... ¿Cuántas horas tendríamos que echar en la obra para poder alimentar a la familia y pagar la hipoteca? La construcción es muy, muy dura», añade otro de los trabajadores, que se lamenta de que, por ejemplo, «los portugueses lo hacen por cinco euros a la hora».
Estos afectados por el concurso de Martinsa-Fadesa, que comenzaron los trabajos en la promoción Parque Colmenar en mayo, afirman que hubo dificultades desde el principio: «No llegaban los materiales, no teníamos agua, ni aseos... Era raro, pero claro, no había dinero».