El euríbor roza su nivel más alto impulsado por la anunciada decisión del Banco Central Europeo
04 jul 2008 . Actualizado a las 12:16 h.Fiel a su palabra, indiferente a las advertencias de los poderosos y decidido a impedir que el fantasma de la inflación explote sobre la zona euro, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo decidió ayer por unanimidad elevar los tipos de interés al 4,25%, su nivel más alto desde septiembre del 2001. La medida, que era esperada por todos los expertos, representa una verdadera declaración de guerra destinada impedir que la inflación, que se situó en un 4% en junio pasado a causa del elevado precio del petróleo y los alimentos, socave el poder adquisitivo de la población. El banco tampoco cerró la puerta a nuevas alzas ante la continua escalada de precios.
Durante una esperada rueda de prensa, el presidente del banco, Jean Claude Trichet, destacó que el aumento de los tipos había sido adoptado por unanimidad, y señaló que los riesgos inflacionistas provocados por el alza del oro negro y el encarecimiento de los alimentos se podrían prolongar más tiempo de lo previsto por encima del nivel de estabilidad que el BCE fijó en el 2%. «Sobre la base de nuestro análisis económico y monetario regular, hemos decidido aumentar los tipos clave en 25 puntos básicos. Esta decisión se tomó para prevenir efectos de segunda ronda generalizados y para hacer frente a los incrementos de los riesgos para la estabilidad de precios en el medio plazo», dijo Trichet.
El banquero también señaló que el banco esperaba que las tasas de inflación armonizada podían seguir subiendo por encima de los niveles que son coherentes con la estabilidad de precios, una referencia inequívoca a la posibilidad de que el banco apruebe en el futuro cercano nuevas subidas de sus tipos de interés.
Aunque Trichet ya había advertido con antelación, al menos en dos ocasiones, que el banco subiría sus tasas en julio, la reunión del Consejo de Gobierno del BCE se inició en Fráncfort en medio de una media de una inédita presión. Por primera vez, los Gobiernos de España, Francia y Alemania habían unido sus voces para advertir sobre los riesgos que encierra para la coyuntura una nueva subida de los tipos.
Pero Trichet y sus colegas se taparon los oídos y actuaron en consonancia con el único mandamiento que rige la actividad del BCE: defender la estabilidad de precios. Este aspecto fue resaltado por el propio Trichet. «Enfatizamos que nuestra primera prioridad es mantener la estabilidad de precios a medio plazo y que nuestra firme determinación es mantener las expectativas inflacionistas a medio y largo plazo firmemente ancladas en la línea de la estabilidad de precios», dijo el banquero.
Antes de conocerse el decisión del BCE, el euríbor a un año, el indicador más utilizado en España para el cálculo de hipotecas, volvió a subir en su cotización diaria hasta las puertas de su récord histórico, al situarse en el 5,432%. El euríbor cerró junio en el 5,361% y marcó así un máximo histórico mensual, que supone para las hipotecas contratadas hace un año un incremento de unos 900 euros.
Si el indicador recogiera en su totalidad (0,25%) durante el mes de julio el alza decretada ayer, la revisión anual superaría los mil euros. Lo mismo ocurriría en aquellos préstamos firmados con revisión semestral. El ministro de Industria, Miguel Sebastián, se preguntó si Trichet estará «cómodo» con el diferencial entre los tipos en la zona euro y el euríbor a un año.