El sudoku del nuevo grupo lácteo gallego tiene ya su enésima solución sobre la mesa. A diferencia de los intentos realizados durante los últimos dos decenios, la estrategia ahora pasa por agruparse desde la misma base del negocio, los productores, para realizar una integración hacia arriba y llegar a transformar y valorizar el producto, crear una marca propia, venderla y diversificar el negocio abriéndolo a otros ramos de la agricultura y la ganadería, hasta conformar un grupo multiproducto.
La perenne búsqueda de alianzas con grandes grupos ha fracasado siempre. Ahora el modelo a seguir es el de Normandía, donde ya funcionan con éxito megacooperativas que producen leche, fruta o carne, y además venden en cadenas de tiendas propias y exportan a medio mundo.
El esquema de negocio se parece mucho a uno de los ejemplos más prósperos del cooperativismo español, el protagonizado por el grupo alimentario ourensano Coren, que realizó un proceso muy similar durante años y hoy está situado entre los grandes de su sector, con divisiones avícola, láctea, ganadera o de producción de piensos, y con una cadena de comercialización propia. De hecho, Coren participará de este nuevo grupo lácteo gallego y aportará su know-how (saber hacer) al proyecto.
Las 23 cooperativas lácteas gallegas integradas en este proyecto aprobarán antes de final de mes en sus respectivas asambleas la constitución de la Agrupación Láctea Cooperativa S.L., que nacerá con una capacidad de generación lechera de 600 millones de litros anuales, un 30% de toda la cuota gallega y un 10% de la nacional. Juntas, las 23 organizaciones de productores tienen una dimensión productiva similar a la de gigantes como Puleva o Celta. La iniciativa verá la luz con el pleno respaldo de la Xunta de Galicia, y después de un meditado proceso de gestación en el que se han descartado otras opciones con grupos nacionales.
La máxima de la novedosa agrupación será la calma. Hasta el próximo mes de octubre trabajarán para unificar el proceso de recogida de leche. Antes de final de año quieren comenzar a vender como un solo agente, con la capacidad de negociación y la estabilidad que ello conlleva. El proceso de industrialización llegará más adelante. La Agrupación nace abierta a nuevos socios y los cuatro mayores (Feiraco, Icos, Os irmandiños y Colaga) optarán al concurso eólico de la Xunta, que de nuevo se convertirá, al igual que sucedió con el traslado de Ence, en un mecanismo de financiación para cerrar esta otra herida industrial abierta en un sector estratégico para Galicia.