No hay manera. La flota del cerco de Barbanza es incapaz de levantar cabeza. La importación masiva de sardina procedente de Portugal impide que la cotización de la especie haya mejorado en las últimas semanas a pesar de que la mayoría de los barcos están amarrados.
Los armadores de los puertos de Portosín y Ribeira, que suelen acudir a la costera de la anchoa, acordaron dejar de faenar durante 40 días para poder cobrar las ayudas por el cierre del caladero del Cantábrico. Gracias a eso, la actividad de las flotas de ambas dársenas se ha reducido un 80%, con lo que, en teoría, las capturas deberían alcanzar precios más interesantes. Sin embargo, esas expectativas no se han cumplido.
En las últimas semanas, la especie que más abunda es la sardina. La caja de 25 kilos se paga entre los 12 y 14 euros. Es una cotización similar a la que había cuando estaban faenando todos. El patrón mayor de Portosín, Eduardo Carreño, cree que esta situación se debe a la gran cantidad de ejemplares de esta especie que se importan de Portugal. Carreño señala que la mayor parte de la sardina que se captura es adquirida para las empresas congeladoras.
Poca demanda en fresco
El representante del sector del cerco de Ribeira, Francisco Ayaso, señaló que la mayoría del pescado que están descargando los barcos de este segmento de flota en Santa Uxía va destinado a los frigoríficos, pues todavía no hay demanda suficiente para su venta en fresco: «Ata mediados de xuño a situación vai seguir sendo igual. A partires desas fechas, o San Xoán e máis as romarías e festas demandarán sardiña fresca, polo que o prezo mellorará».
Para poner remedio a esta situación, el empresario comentó que es necesario instaurar los topes semanales. Con esa medida, el colectivo ahorraría mucho dinero pues incluso podrían quedarse en tierra algún día si logran llegar al tope establecido en jornadas anteriores.
En Portosín están amarrados 11 cerqueros, mientras que en Ribeira han parado 6. Esta situación provoca que de las grandes embarcaciones tan solo salgan a faenar tres cerqueros, aunque también siguen echando sus redes las naves más pequeñas que no solían acudir al País Vasco. Pero a pesar de que se descarga menos producto en Galicia, la importación de sardina ha impedido que los dictados de la ley de oferta y demanda no se hayan cumplido y se haya frenado la esperada subida de las cotizaciones.