«Galicia debe hacer valer el envejecimiento y la dispersión poblacionales en la nueva financiación autonómica»
13 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Para el profesor de Economía y director del máster en Banca de la Universidade da Coruña, Venancio Salcines, el diferente perfil laboral de Vigo y A Coruña es responsable de las diferencias fiscales, y existe por el mayor peso de los servicios en el norte, que provoca una contribución fiscal distinta y, por lo tanto, también una presión tributaria media desproporcionada. En su opinión, la próxima negociación del marco de financiación autonómica será clave para el futuro de la comunidad gallega. «Nos jugamos mucho en esa baza», comenta. Para él, las claves del éxito en ese cercano envite político pasan por hacer valer las peculiaridades gallegas (envejecimiento y dispersión poblacionales). «En la medida en que estos dos factores pesen más a la hora del reparto, más beneficiada saldrá Galicia del proceso», sentencia.
-¿Cómo explica la diferencia de recaudación fiscal entre las distintas provincias gallegas?
-Es evidente que inciden varios factores. La existencia de grandes empresas es uno de ellos, pero ni mucho menos el único. El número de gente que trabaja y cotiza a Hacienda en el área de Vigo es inferior al de la comarca de A Coruña. -¿Por qué? -Pues entre otras razones porque el paro femenino es superior en Vigo que en A Coruña. Vigo tiene un fuerte sesgo de trabajo industrial. Sectores como el naval o la automoción generan empleo intensivo en mano de obra masculina. Las ciudades más volcadas en los servicios, como A Coruña y Santiago, tienen un paro femenino menor. -¿Qué otras consecuencias trae esta circunstancia? -Por ejemplo, los salarios y las rentas. Los sueldos del sector servicios solo están sujetos a la competencia regional, y no a la global. El salario de Citroën, por ejemplo, está compitiendo contra el salario de un trabajador de Buenos Aires o de Europa del Este. Si los sueldos suben mucho, la carga de trabajo acabará deslocalizándose. Por el contrario, un trabajador de Caixa Galicia, por ejemplo, compite con otro del Banco Pastor. La competencia regional hace que los salarios crezcan más en el ramo de los servicios que en la industria. Ello explica en parte que la renta per cápita de A Coruña esté algo por encima de la pontevedresa. -¿Hay más riqueza? -No en términos absolutos. Pero medido, por ejemplo, en términos de cotizantes que declaran más de 21.000 euros al año, hay más en A Coruña que en Vigo. -El próximo reto gallego será la financiación autonómica. ¿Cómo debe afrontar Galicia esta dura negociación? -Las balanzas fiscales nos dirán que recibimos mucho más de lo que aportamos. Pero nosotros tenemos una sociedad muy envejecida y sin más solución que recurrir a los fondos de solidaridad. Nuestra dispersión geográfica genera un gasto mucho mayor en servicios básicos, como la Sanidad. Estas peculiaridades suponen costes muy elevados para Galicia. -¿Quiere decir entonces que no hay mucho remedio posible? -Lo que digo es que el tema de la dispersión poblacional será una de las claves para negociar el nuevo modelo. Andalucía y Extremadura, las otras comunidades pobres, juegan sus bazas. Pero sus parámetros no tienen por qué ser buenos para nosotros. Será una pelea muy dura. Y nosotros tenemos que poner encima de la mesa el envejecimiento y la dispersión. Tenemos que conseguir que estas variables pesen mucho más. -¿Usa bien Galicia el dinero que recibe? -El ex ministro Jordi Sevilla decía que se gastó mucho en Cataluña, pero en obras como el AVE, que no perciben los ciudadanos como un gasto propio. En Galicia, ni este Gobierno ni el anterior se han decidido a fortalecer los polos de crecimiento, que son A Coruña y Vigo. Ambas ciudades tienen una sensación de desamparo. Y ahí radica en parte la eficacia del gasto.