El ex presidente de la Reserva Federal rechazó que sus políticas hayan sido la causa de la crisis.
09 abr 2008 . Actualizado a las 09:38 h.El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan señaló hoy que la economía de Estados Unidos ha entrado en un período de recesión, pero rechazó que sus políticas hayan sido la causa de la crisis.
En una entrevista para la cadena de televisión CNBC, Greenspan, sustituido en el cargo por Ben Bernanke hace dos años, señaló que los factores de esa recesión se han hecho evidentes.
«Los consumidores han comenzado a replegarse, los mercados del automóvil se han contraído, la producción se ha reducido (...) estamos en los estertores de la recesión», manifestó.
No obstante, aclaró que en estos momentos sería muy pronto vaticinar la envergadura o la duración de la crisis.
Al mismo tiempo, defendió su gestión a la cabeza de la Reserva Federal y rechazó que durante su período en el cargo se hubiesen incubado los factores de la actual crisis.
Sería injusto culpar a la Reserva Federal por la crisis inmobiliaria o la de los mercados de crédito porque había fuerzas del mercado global que mantenían bajas las tasas de interés, manifestó.
«No me arrepiento de ninguna de las medidas que instrumentamos entonces porque creo que se aplicaron de manera muy profesional», señaló.
El ex presidente de la Reserva Federal anticipó que la economía de Estados Unidos solo logrará recuperarse una vez que se estabilicen los mercados hipotecarios.
Sugirió que para conseguir ese objetivo, el Gobierno del presidente George W. Bush debería aprender de la crisis del decenio de 1980 cuando se asignaron fondos de los contribuyentes para resolverla.
Greenspan se refería a la Corporación de Resolución Fiduciaria (RTC, por su sigla en inglés) que como «recordarán tuvo gran éxito en resolver la crisis».
La RTC fue creada para liquidar los activos de asociaciones de ahorro y préstamo que habían sido declaradas insolventes.
La corporación funcionó entre 1989 y 1995 y canceló o resolvió muchos préstamos concedidos en términos «blandos» que se declararon morosos debido a prácticas financieras deficientes.
Hasta ahora el Gobierno del presidente Bush ha rehusado comprometer fondos públicos para resolver la crisis hipotecaria que amenaza a muchos estadounidenses con la pérdida de sus viviendas.