El conselleiro de Industria, Fernando Blanco, quiere que el imperio empresarial de Juan Miguel Villar Mir «garantice sus planes industriales, el empleo y la inversión en Galicia». En especial, la continuidad de las dos fábricas de Ferroatlántica en Cee y Dumbría, que dan trabajo a más de 300 operarios. Así lo afirmó ayer en Vigo, tras admitir que su departamento ha elaborado un «completo informe» sobre la actividad del grupo en la región.
La Xunta está dispuesta a limitar el negocio hidroeléctrico al que aspira Ferroatlántica en Fervenza, Ponte Olveira y Castrelo (donde la empresa ya ha solicitado concesiones administrativas para la explotación de tres nuevos saltos hidráulicos), si Villar Mir desinvierte o deslocaliza parte de la producción de las plantas de ferroaleaciones y componentes de hierro y acero que mantiene en la comunidad gallega.
La tensión entre la Consellería de Industria y Ferroatlántica ha crecido en el último año, tras las veladas amenazas de la empresa de alejar una parte de su negocio de Galicia, o el reciente conflicto judicial abierto tras la masiva muerte de peces por el vaciamiento del embalse de Fervenza.
Además, la planta de Ferroatlántica en Cee ha sido acusada en reiteradas ocasiones de ser la causante de una buena parte de la contaminación de la ría. Y a principios del 2007 el Gobierno gallego ordenó una inspección integral por la elevada siniestralidad laboral de la misma industria. Villar Mir, a su vez, acabó reclamando 900 millones de indemnización por los efectos del trazado del AVE sobre su mina gallega de cuarzo.
Ferroatlántica se hizo en 1992 con la concesión del aprovechamiento hidroeléctrico del río Xallas, con la condición de que el negocio de la producción de electricidad fuera unido al de las ferroaleaciones. Ahora, aspira a tres minicentrales nuevas. De momento, Industria le ha dado a la compañía una prórroga de tres meses para presentar una memoria de sus planes industriales. Pero está dispuesta a supeditar las autorizaciones al aumento de la presencia del grupo en la comunidad autónoma.
Preparando la documentación
Ayer, fuentes de Ferroatlántica afirmaron que la empresa sigue trabajando en la documentación. Y el conselleiro Fernando Blanco aseguró que la negociación se resolverá «este mismo año». Pero antes el grupo deberá asegurar un proyecto «de futuro» en Galicia que incluya la generación de empleo y una mejora de sus sistemas productivos para evitar la repetición de problemas ya vividos.
A falta de presentar las cuentas del año 2007, Ferroatlántica obtuvo en el 2006 unos beneficios de 46 millones de euros en Galicia, de los que 25 procedieron directamente de la generación eléctrica.
Las minicentrales del río Xallas le aportan más de 35 millones de euros al negocio gallego del grupo de Villar Mir, mientras que las fábricas de Cee y Dumbría rondan los 90 millones, la de Sabón suma otros 52, las minas de cuarzo cerca de 4 millones más; y la mina de Serrabal, 7,5 millones en el año 2006. En total, el grupo emplea directamente a más de 500 personas y a otras 700 de forma indirecta.
El último golpe en la línea de flotación de Ferroatlántica fue el expediente abierto en la Unión Europea a causa del déficit tarifario español, que afecta directamente a grandes consumidores de electricidad. La incertidumbre de esta resolución de Bruselas, junto a la subida del precio de la energía, han restado competitividad a las plantas de ferroaleaciones y componentes de acero y hierro. Tanto la compañía de Villar Mir como Alcoa amenazaron con irse de Galicia. Solo el consumo eléctrico de Ferroatlántica es equivalente al de toda la ciudad de A Coruña.
El pasado año, la Xunta decidió desbloquear la ampliación del puerto de Cee para mejorar la competitividad de la fábrica de Villar Mir. El conselleiro de ?Industria se mostró ayer dispuesto a «dialogar» para tratar de mejorar esta «apuesta industrial».