Las profesiones ligadas a la hostelería, como los camareros, gozan de un alto grado de ocupabilidad en Galicia porque la gran mayoría de los jóvenes de esta autonomía no quieren trabajar en este sector. La situación ha llegado al extremo de que los empresarios tienen cada vez más problemas para encontrar mano de obra oriunda y se ven obligados a emplear a extranjeros, fundamentalmente latinoamericanos.Sobre las causas que explican este proceso existen opiniones encontradas. Los empresarios del sector defienden las condiciones laborales y las remuneraciones que se ofertan en sus negocios, pero los sindicatos han lanzado duras críticas a la patronal. Paulo Rubido, de la Confederación Intersindical Galega (CIG), se pregunta quién está dispuesto a tolerar remuneraciones por debajo de los 800 euros con semanas en las que apenas hay libranzas. «Isto non o digo eu, está nos convenios», precisa. En muchos negocios de la capital gallega y de la franja costera, los puestos de hostelería ya están ocupadas por argentinos, uruguayos y brasileños. «Eles botan un tempo, pero despois se marchan fóra polas malas condicións», precisa Rubido.