Los consejos reguladores gallegos acusan a Bruselas de equiparar los vinos de calidad con los de mesa
ECONOMÍA
Los consejos reguladores gallegos se han puesto de acuerdo para oponerse de forma unánime a la reforma de la OCM del vino, tras comprobar que los últimos cambios no recogen las reivindicaciones expresadas por los productores españoles.
Los organismos galaicos entienden que la OCM del vino «no tiene en cuenta que cada vez son más los consumidores de la Unión Europea que muestran sus preferencias por vinos con denominación de origen, entre ellos los de Monterrei, Ribeira Sacra, Ribeiro, Rías Baixas y Valdeorras», por lo que lamentan «la falta de sensibilidad con estos productos que defienden el origen y la calidad de los vinos autóctonos europeos».
El sector gallego considera que la reforma pone en peligro el trabajo de los 18.037 viticultores que integran las denominaciones de origen, «una labor que se verá destruida con la liberalización de los viñedos en el 2018». En este sentido, los consejos reguladores apuestan por la autorregulación, «en base a las peculiaridades de cada zona vinícola, así como en aras al equilibrio entre la oferta y la demanda».
También preocupa a estas denominaciones de origen el que se diseñe un régimen único de etiquetado, «mal llamado simplificado», que viene a completar el acercamiento entre productores de vinos de mesa y los caldos con denominación de origen. Lamentan además los productores que estas etiquetas tengan la misma apariencia, «pues la OMC permitirá utilizar atributos de calidad como son variedad o añada a vinos que no pueden garantizar la veracidad de su contenido».
Los consejos lamentan también la «falta de sensibilidad de la UE» en materia de promoción, puesto que la OMC elimina los fondos mínimos y apoya a todos los caldos.