Bróker de transición

A. Iglesias

ECONOMÍA

12 nov 2007 . Actualizado a las 10:26 h.

Neoyorquino de 68 años, experto en mercados financieros y bursátiles y miembro de la comunidad judía más liberal, con una fortuna personal conseguida por sus inversiones en bolsa.

Lideró la nueva política económica durante el gobierno demócrata de Clinton, quien lo nombró para dirigir el Nuevo Consejo Nacional de Economía, similar al Consejo de Seguridad Nacional, con línea directa con el presidente.

En 1994 fue nombrado Secretario del Tesoro, donde luchó por combatir una de las peores crisis financieras de Estados Unidos y donde trabajó en colaboración con Alan Greenspan presidente de la Reserva Federal.

Procedentes de campos ideológicos y políticos diferentes trabajaron codo con codo para reformar el sistema financiero global. Hereda la primera empresa de servicios financieros del mundo, sumergida en los problemas provocados por las turbulencias del mercado de crédito y por el agujero de las hipotecas basura. Un viejo y gran puzle donde las piezas ya no encajan como en el pasado.

Un modelo que tenía cabida en una estrategia de «banco universal», donde se ofertaba al cliente un abanico de posibilidades dentro de los mercados financieros que generarían más ingresos a la banca, y que compensarían las balanzas en el caso de algún bajón en alguno de los productos.

Rubín conoce el banco desde dentro ya que presidía el comité ejecutivo del Citigroup desde que en 1999 abandonase la Casa Blanca. Planteado como un período de transición, asumirá la difícil labor de estabilizar todos los activos de la entidad. Un cambio de rumbo emprendido en el Citigroup tanto a nivel interno para solventar una crisis económica, que pinta peor de lo que se esperaba, sino también para encabezar un reparto de poder que en Wall Street era impensable hasta ahora; separar las figuras del presidente y del consejero delegado.