La falta de confianza en el mercado está provocando que, según González-Páramo, haya «entidades con balances sólidos que están pasando dificultades»
13 oct 2007 . Actualizado a las 13:52 h.José Manuel González-Páramo ha visitado Galicia para participar en la inauguración del curso de posgrado Banca y Finanzas, de la Universidad de A Coruña, donde ha ofrecido su conferencia inaugural. Conocedor de primera mano de la economía europea y la política monetaria común, es optimista respecto a las consecuencias de todas las vicisitudes económicas vividas desde el verano.
-¿Estamos ante una crisis económica mundial?
-Hay preferencias en el uso del lenguaje. Nosotros lo llamamos tensiones o turbulencias en los mercados financieros, no crisis.
-Pero ¿van a continuar esas turbulencias?
-La situación en los mercados monetarios se mantiene todavía sometida a tensiones que se están reabsorbiendo progresivamente, pero no van a desaparecer por completo en unas semanas. Como el origen tiene que ver fundamentalmente con la falta de confianza de las entidades bancarias entre sí, por sus exposiciones a operaciones apalancadas y a productos estructurados y derivados de hipotecas, es lógico que tenga que pasar un tiempo para que nuevas operaciones que aparecen en sus balances, como créditos titulizados que no se han podido colocar, necesite financiarlas acumulando más reservas de liquidez. Por eso algunos bancos, aunque disponen de liquidez, en una situación de pérdida de confianza prefieren sentarse encima de ella antes que prestarla en el mercado monetario. Pero poco a poco hay una normalización en los plazos más cortos, a un día, a una semana e incluso a un mes y a tres meses.
-Está clara la desconfianza entre los bancos. Y a eso le precede el problema de las hipotecas «subprime». ¿Falla el sistema monetario?
-Yo creo que toda experiencia de turbulencias en los mercados tiene lecciones que pueden hacer más robusto al sistema financiero. ¿Qué hemos podido entresacar de lo que ha pasado en los últimos tiempos? Por ejemplo, que utilizar las regulaciones que existen para realizar inversiones financieras fuera de balance que suponen riesgos de liquidez puede amenazar la estabilidad financiera. El caso de las hipotecas subprime y los productos estructurados y derivados financieros basados en ellas es evidente. Cierto que han permitido allegar financiación a un mercado dinámico para facilitar que la gente tenga su casa, y por ahí no hay objeción. Pero desde el punto de vista de la estabilidad financiera lo que debemos comprender es que, al estar fuera de balance, los bancos han evitado provisionar para riesgo de liquidez cantidades que hubieran tenido que dotar de haberse realizado las operaciones dentro de balance. Debe haber transparencia absoluta en esas operaciones. Y es evidente que en este caso no ha sido así. Incluso algunas entidades están todavía intentando evaluar cuál es su exposición. ?Creo que la lección es que podemos mejorar la regulación sin perder de vista que nuevas regulaciones no son la solución a todos los problemas.
-¿Cual sería la mejor solución para acabar con la desconfianza?
-Más que regular, sería deseable que de las propias entidades bancarias surgieran iniciativas, por ejemplo, códigos de conducta, mediante los cuales los bancos se reclamasen recíprocamente la publicación, además de sus cuentas, de sus exposiciones, de los riesgos de liquidez y de otro tipo de informaciones relevantes para el inversor. El propio sector financiero sabe que la situación vivida este verano no se debe repetir. Y no es bueno para los bancos el sentir que todos desconfían unos de otros para prestarse entre sí. Esto es nuevo. Nunca ha pasado con esta generalidad. Y les está perjudicando porque están pagando intereses más altos por la financiación a corto y medio plazo. Incluso algunas entidades que tienen un balance sólido están pasando dificultades. Son bancos que tienen una estructura sólida, tradición, prestigio, base amplia de depósitos, que acuden al interbancario dentro de los márgenes normales, porque el interbancario está ahí para cubrir desfases de pagos y depositar excedentes de tesorerías. Pero están sufriendo por esa falta de confianza. Para recuperarla lo mejor es la transparencia. Hay iniciativas en marcha para fijar los estándares, como dio a entender el consejero delegado del Deutsche Bank cuando hizo hace dos semanas una llamada a la transparencia. Pero todavía no hemos visto cuajar nada concreto. La esperanza es que ocurra, mejor antes que después.
-¿Puede darse otro problema como el del Northern Rock?
-Ese es un supuesto muy extremo y es muy, muy difícil pensar que en España pueda producirse un caso como el del Northern Rock. Es un supuesto particular de financiación mayoritariamente en el mercado interbancario y con muy poca base de depósitos. Si se seca el interbancario puede no haber otra salida que acudir al prestamista de última instancia, que es el Banco Central, a quien compete decidir si presta o no. En Europa continental el modelo de financiación del banco británico es excepcional, y en el caso de España es casi imposible.
-¿Con todo esto, Europa saldrá perjudicada?
-A largo plazo, no. Es posible que a corto plazo se encarezca algo la financiación, porque ha subido la prima de riesgo. Pero está recuperando niveles normales. Lo que no era normal es lo que ha ocurrido en años pasados, cuando el dinero iba a inversiones arriesgadas exigiendo primas de riesgo irrisorias. Una economía que lleva muchos años sin valorar adecuadamente el riesgo puede terminar enfrentándose al hecho de que se han efectuado inversiones inadecuadas en activos cuyos precios acaban desplomándose.