La presidenta rayista duda de la entrega de su plantilla, que juega sin cobrar
28 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.«Doña Teresa es una madre para todos nosotros». El Rayo pitaba en su regreso a Segunda. Había penado cuatro años en el pozo de Segunda B y comenzaba la temporada 2008-2009 encaramado a los puestos que prometían el ascenso al paraíso de Primera. Los diarios de la capital daban cancha al modesto club de Vallecas, como cuando estrenaron el milenio clasificados para jugar la UEFA. En aquellos días bonitos, el capitán del rayito hacía pública la sintonía entre la plantilla y su presidenta.
Dos campañas después, el panorama tampoco ha cambiado en exceso. El brazalete del equipo lo sigue portando Michel, un interior zurdo nacido en el barrio madrileño que a sus 35 años largos resiste como titular en las alineaciones de Sandoval. El palco todavía es dominio de Teresa Rivero, que puede presumir de gobernar un estadio a su nombre. Y el club transita en puestos de ascenso directo transcurridos casi dos tercios de la temporada. Sin embargo, la comunión entre los futbolistas y su jefa parece cosa del pasado, o eso se desprende de las declaraciones de la dueña del club en el descanso del último encuentro liguero.
«Parece que no quieren subir, lo están haciendo muy mal. Al menos desde que yo he visto el partido». Y es que hay costumbres que no ha perdido la que fuera «madre» Teresa. Sigue llegando al campo con el choque bien avanzado. Esta vez entró al Alcoraz de Huesca cuando ya se había consumido media hora de encuentro. A tiempo, pese al retraso, de presenciar los dos goles locales antes del intermedio, en los minutos 33 y 38. La presidenta no disimuló su enfado ante las cámaras de Canal Plus: «Parece que no tienen confianza en nada. Ellos pueden remontar, se ha visto que el Rayo cuando quiere puede».
¿Qué motivaría entonces la mala trayectoria del equipo en las últimas fechas, certificada en la derrota de ayer (4-1)? Según la patrona de los vallecanos, «estos se creen que se van a quedar sin cobrar. Me parece una desconfianza absoluta y lo están haciendo muy mal». Rivero ha perdido la fe en sus futbolistas y estos tampoco parecen tenerla en ingresar las mensualidades que les adeuda el club.
La mala situación de las empresas de Ruiz Mateos, sostén económico de la entidad, provocó una reunión de la plantilla con el empresario, en la que se les dijo que deben ponerse a la cola para percibir su sueldo. «Basta de impagos. Rayo solución», rezaba la pancarta que portaban los jugadores visitantes al comienzo del choque.
«Lo saben perfectamente, se lo hemos dicho, que antes de final de temporada van a cobrar seguro», subrayaba la presidenta en Huesca. «Ojalá sea así», respondía Michel tras el partido. El vil metal rompe la armonía de la gran familia vallecana.