Sonia Boubeta ganó el nacional de bateles y de trainerillas con Meira estando embarazada de tres meses
08 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Las madres se han puesto de moda en el deporte. Algunas, como Natalia Rodríguez o Nuria Fernández, porque la maternidad las ha acercado a lo más alto. Otras, como la baloncestista Natalia Soage, aguantaron en estado de gestación hasta que el Arxil certificó la permanencia, pero nunca ninguna mujer había ganado dos títulos con un feto a cuestas en una embarcación hasta que la moañesa Sonia Boubeta se alzó, primero con el Campeonato de España de bateles y el pasado fin de semana con el de trainerillas. Entre la primera y la segunda cita distan tres meses, el tiempo que lleva embarazada.
Cuando la remera se colgó el primer oro, desconocía su estado. Los síntomas llegaron una semana después y confirmaron que ya había competido con un compañero de viaje. «Después del Campeonato de España de bateles me confirmaron que estaba embarazada. Entonces no lo sospechaba, pero después tuve una semana de vómitos y mareos, me sentía mal, fui a una revisión y ... sorpresa, sorpresa», confirma esta militar del Ejército de Tierra destinada en Santander que compagina la labor castrense con su pasión por el banco fijo.
Pero decidió salir adelante con la competición. Madre de un hijo de cinco años (Iago), consultó con su ginecólogo de cabecera, y aunque el médico dejó la decisión final en sus manos, descartó que existiese alguna contraindicación: «Le pregunté si podía continuar y me dijo que no había ningún problema al no tratarse de un deporte de contacto. Si llevase golpes o tuviese que correr, no me lo aconsejaba. Me dijo que la decisión final era mía, pero no que tenía porque pasar nada». Así que decidió continuar. Eso sí, cortándose un poco en los entrenamientos -«porque psicológicamente te mides un poco y no haces las cosas con tanta intensidad»-, pero no en la competición, «porque tienes que ir a tope».
El domingo por la mañana hizo el último esfuerzo para alcanzar el Campeonato de España de trainerillas. Entre risas comentó que «cuando nazca le diré que él iba a bordo. No se sabe si es una ventaja o una desventaja, porque íbamos uno más, pero también medio kilo más». Daba igual, le sacaron 20 segundos al segundo clasificado.
Cuando se bajó del barco la embargó la emoción. Sabía que era su última regata del año. Tenía ilusión por subirse a la trainera gallega, pero su segundo hijo viene en camino.