Contador confirmó su dominio en la Vuelta a Castilla y León

DEPORTES

El portugués Sergio Ribeiro se anotó al esprint la última etapa, que discurrió entre Samos y Compostela

19 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En su primera presencia como profesional en las carreteras gallegas, Alberto Contador no tuvo mayores problemas para conservar la ventaja con la que encaraba la última etapa de la Vuelta Ciclista a Castilla y León, que arrancó en Samos y concluyó en Compostela después de que el pelotón recorriese 159 kilómetros, la mayoría siguiendo el trazado de la Ruta Xacobea.

Todo salió según lo previsto, tal y como él mismo confesó a la conclusión de la prueba. Pero no fue un paseo: «Ha sido un día duro porque el terreno es muy escarpado. En todo momento era subir o bajar. Ha sido una jornada complicada porque los ocho corredores que se escaparon han ido muy rápido, pero al final hemos podido controlar. Había otros equipos interesados en ello y hemos podido salvar el día». La victoria en la general fue para el gran favorito. El triunfo parcial, en la última etapa, correspondió al portugués Sergio Ribeiro, del Barbot-Siper, que se impuso al esprint. Y el protagonismo se lo llevaron los ocho escapados que imprimieron un alto ritmo a la carrera e hicieron que el pelotón volase, con una media de casi 42 kilómetros por hora. Poco antes de alcanzar el paso por Portomarín, ocho ciclistas consiguieron abrir una pequeña brecha que se fue ensanchando conforme avanzaba la etapa. Entre ellos figuraba el porriñés Gonzalo Rabuñal, del Xacobeo Galicia.

Diferencias

Había entendimiento y, dado que ninguno suponía una amenaza seria para la clasificación general, el pelotón consintió. Las diferencias se movían en torno a los dos minutos, y llegaron a ser de 3:45 en Melide. A partir de ahí empezaron a bajar, pero a solo 34 kilómetros para la línea de meta, al paso por Lavacolla, los escapados todavía tenían un margen de tres minutos.

Ese tramo final resultó muy vistoso, sobre todo los últimos quince kilómetros. Los ciclistas subían al tope los desarrollos de sus monturas y enrollaban cadena como posesos. Era una persecución sin tregua sobre un terreno que ayudaba al espectáculo. Todavía quedaban por delante las pequeñas rampas de Casalonga y Milladoiro, e incluso el tímido repecho de Rosalía de Castro, a unos doscientos metros para la meta. La escapada murió en la orilla y hubo llegada para los velocistas. En ese escenario el más hábil fue el portugués Sergio Ribeiro, que se impuso con cierta autoridad. Los favoritos entraron todos en el grupo de cabeza, de modo que no hubo variaciones en la clasificación general. A Contador le bastó con su dominio avasallador en la contrarreloj de Ponferrada para llevarse la victoria. Es una muesca más en una prueba por la que dice sentir «un cariño especial».